sábado, 31 de octubre de 2015

RAMÓN QUERALES. CRONISTA POR SIEMPRE



CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES

Ramón Querales. Cronista por siempre

Américo Cortez

Cronista de Cabudare

“que vuelen tus palabras sin rimas, escudriñando moradas en la humanidad”


Ramón Alberto Querales Montes
El poeta, el cronista, el historiador, el maestro, el amigo cambió de plano. Desde el pasado 22 de octubre forma parte de un nuevo paisaje. Sus enseñanzas y su forma fácil de emprenderlas quedan como la demostración de la sabiduría que le dieron los años, sus ancestros y el trabajo permanente en la búsqueda del conocimiento y la verdad histórica.



Alberto Ramón Querales Montes, el poeta Querales para todos, nació en el caserío Matatere el 4 de mayo de 1.937. Sus primeras enseñanzas fueron en su pueblo y aledaños hasta que se viene a Barquisimeto. La secundaría la realiza en el liceo “Lisandro Alvarado”. Estudia en la ULA, sin culminar sus estudios. Me contó que gran parte de sus conocimientos los adquirió leyendo y en Caracas cuando trabajó como librero, pues los leía y los vendía. Ese amor por los libros le afirmó el compromiso con  la investigación, la historia y la lectura.

Una vida dedicada a la historia y la poesía
Fue investigador del Congreso Nacional, del CELARG, de la UCLA, de la Academia Nacional de la Historia y de la Biblioteca Nacional. Usaba como método uno basado en fichas, donde anotaba datos sobre temas específicos; referencias bibliográficas y pistas. Así cualquier información sobre lo investigado se iba acumulando, tratando de usar la mayor cantidad de fuentes. Luego las buscaba, analizaba, reflexionaba los indicios y testimonios, agotando las inferencias posibles sobre cada información y su conexión con las demás fuentes. Esto hacía “llegar al hueso” en la mayoría de los casos, ya que agotaba fuentes y posibilidades. Podía llevar varios temas simultáneamente con este sistema y cuando empezaba a escribir no paraba hasta completar los datos. Por ello era celoso de contar con la mayor cantidad de posibles verdades.

Era firme en sus convicciones políticas, como poeta y cronista. Aceptaba sin rencores cuando otro tenía la razón. Le gustaba jugar con las premisas, con las palabras. Usaba acertijos y preguntas, que siempre desembocaban en una enseñanza.

Como cronista de Iribarren desarrolló innumerables investigaciones que publicaba en el Impulso y en su oficina de manera artesanal, con un número limitado de ejemplares. Así garantizaba su permanencia en el tiempo. Decía “es mejor 100 ejemplares que ninguno”.

Le encantaba la comida criolla, sobre todo las caraotas, las cuales gustaba preparar provisión para varios días. Investigó sobre el cocuy al cual amaba y degustaba. Tenía un carácter que demostraba su molestia sin alzar la voz, siempre con la sabiduría del conocimiento y el respeto por los demás.

En los tiempos en que el comunismo era su primer pensamiento visitó China, la Unión Soviética, Cuba y otros países del bloque soviético. Me contó con orgullo haber conocido a Fidel Castro y a Mao Tse-tung.

Cuando presentó su libro "Escombros"
Nunca pensó en retirarse de su trabajo, decía “la vida es corta para descansar, la vida no me puede conseguir dormido”. Por eso siempre tenía en desarrollo algunas investigaciones. Le preocupó mucho la vida de los indígenas de Lara. Escribió más de 70 libros, sobre nuestras etnias, poesías e investigaciones diversas.

En el Festival Mundial de la poesía
Jubilándose de cronista, tomó la bandera de realizar la convención de cronistas en Barquisimeto y en el discurso final vertió en los corazones de los presentes las lágrimas de amor por su oficio. Había sido Presidente de la Asociación Nacional de Cronistas. Había ganado innumerables e importantes premios. Había sido homenajeado en la Feria Internacional del Libro y en el Festival mundial de la poesía. Nada de eso le quitó su condición de gente humilde, de hombre probo del pueblo.

Cuando le llevaba algún problema histórico por resolver sobre Cabudare, siempre me orientaba y me ayudaba a conseguir fuentes. La mezquindad no existía en él. Decía: “lo que investigo no es para mí, es para la gente y si puede servirle a alguien más, es suficiente”. Descansa en paz poeta, que tu memoria seguirá presente.

Volverás como brisa a Matatere, reencontrando tus huellas y recuerdos. Y entre guijarros y tierra seca te sembrarás sin que tu alma quede dormida.  
@proyectosarao (Cabudare, Octubre del 2.015)


Cronista y amigo sin poses.
La investigación fue su devoción

Reflexionando sobre la poesía
En Caracas en el Festival Mundial de la Poesía donde fue homenajeado
todos oyendo la palabra del maestro
Siempre le llamaban los sitios del semi arido
En la oficina del cronista

Cuando estaba en su oficina de Cronista de Iribarren
Humildad y compromiso






miércoles, 21 de octubre de 2015

LA MÚSICA Y LOS MÚSICOS DE PALAVECINO

CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES

La Música y los Músicos de Palavecino

Américo Cortez
Cronista de Cabudare

“Bendito el pueblo que ama a sus músicos, pues se ama a sí mismo”

Los artistas son la representación más genuina que puede existir. Aún más, la música y los músicos son, casi siempre la representación más sentida de los pueblos. En el caso de Palavecino no podía ser distinto. Partiendo de cómo pueden los músicos exaltar las emociones, describir sitios, acontecimientos, protestar por carencias y hasta mantener viva la esperanza por un amor y por un mundo mejor, los músicos son necesarios para la evolución de los pueblos. Fueron y siguen siendo juglares que cuentan historias, que reflexionan con sus letras y sus músicas.
Hoy, aún existen esos personajes que armados de sus instrumentos y de sus voces se dedican a revitalizar la identidad y el sentido de pertenencia. Este escrito es una aproximación a la música y músicos de Palavecino.
No está, ni estuvo separada la vida musical de los sucesos que a diario fueron transformando este territorio. La tardanza con que Palavecino entró al siglo XX, también influyó en el desarrollo de la música en nuestro pueblo.  Cabudare, ciudad que nació de la necesidad y las circunstancias, pueblo que no tuvo fundación formal y que se fue poblando a la vera del antiguo Camino Real y las haciendas, en la mayoría de los casos por personas traídas o venidas de otros lares. Por desgracia, como en muchas partes, existen pocos testimonios de la música hecha por los aborígenes que poblaron las tierras del hoy Cabudare, antes de la llegada de los españoles a estas tierras. Solo algunos vestigios, encontrados en restos de especies de guaruras y de pitos. El casi completo abandono y hostigamiento a que fueron sometidos los indígenas que poblaron Palavecino, no permitió quedaran huellas de su vida, menos musicales, ni siquiera recuerdos borrosos.
Solo podemos hablar de la música y los músicos de Palavecino a partir de mediados de 1.835 con la inauguración de la iglesia matriz San Juan Bautista. Se sabe que en el oratorio de Santa Bárbara (1.797) se celebraba misa y se cantaba y seguramente existía allí lo que se llama Maestro de Capilla, ya que el Alférez Real Juan de Alvarado por su fortuna tenía esa posibilidad, incluso de traerlo de otra población. Aún no se han conseguido documentos que lo certifiquen, pero podemos inferirlo, ya que entre otros, Nieves Juáres, padre del General cabudareño Aquilino Juáres cumplió esa tarea en la mencionada capilla en el siglo XIX. De igual manera a partir de la apertura de la iglesia San Juan Bautista, el comienzo de las misas y procesiones se comenzó a usar la música como elemento de acercamiento a las actividades naturales de la religión. Se han conseguido escasos documentos sobre la actividad musical de Cabudare para ese tiempo, centro de acción principal del hoy Municipio Palavecino.
Cuando alguien pregunta ¿Cuál es la música autóctona de Palavecino? Siempre contestamos que el Tamunangue y el golpe larense (llamado tocuyano por ser de esa tierra). ¿Cómo podemos decir que esa música nos es extraña?, es tan nuestra como del Tocuyo. Cuando los primeros músicos convirtieron a Cabudare y a los demás caseríos aledaños en sus hogares, cuando se realizaban las celebraciones en las casas de hacienda y en las fiestas populares, cuando esos ritmos y canciones sonaron, comenzó a forjarse el corazón musical de Cabudare y de Palavecino. Si, allí en ese momento nació la música y los músicos de Palavecino. Fueron los peones, los trabajadores del campo (traídos en su mayoría del Tocuyo y Barquisimeto), con las influencias e identidad que tenían, como  impulsaron, sin querer, la música en estas tierras. Era su forma de acercarse a los pueblos que habían dejado atrás, a sus razones, a sus recuerdos, sus esperanzas. Así forjaron la identidad musical cabudareña.
En una próxima oportunidad seguiremos hablando sobre el desarrollo de la música, a finales del siglo XIX y principios del XX en Palavecino y de algunos personajes que la han enaltecido.


@proyectosarao  (Octubre del 2.015)


Procesión de San Antonio en Agua Viva. El patrón sentimental de los aguaviveños. La oficial patrona es la Inmaculada Concepción, pero por ser los habitantes de Agua Viva, muchos de ellos, del Tocuyo y Curarigua y por haber traido el tamunangue a nuestras tierras, se le tiene más devoción al santo de Padua. Esta foto es, creemos de principios de los años sesenta y la facilitó el cronista de Agua Viva, José Luis Sotillo.

El tamunangue, nuestra máxima expresión. El grupo Golperos y Tamunangueros de Palavecino, saliendo de la iglesia San Juan Bautista un 13 de junio, día de San Antonio de Padua. De allí hacen un recorrido, bailando la Batalla, por la Avenida Libertador, llegando a la plaza "Aquilino Juáres", hacen honores a la Cruz Salvadora y bajan por la calle La Cruz, cruzando a la izquierda por la calle Santa Bárbara, hasta llegar a la casa de Eufracio Escalona "El viejo roble de Cabudare", donde en su recuerdo interpretan los sones del tamunangue. Eufracio fundó el grupo en 1.945. Este recorrido ya es tradición en Cabudare, de este grupo que este año 2.015 cumplió 70 años y la iglesia San Juan Bautista 180 años.

La Parranda Sarao cantando aguinaldos en la casa del costumbrista desaparecido Pedro Escalona, ante el hermoso pesebre que tradicionalmente hacía Pedro y que su hermana Adriana Escalona y su esposo Alejandro Pérez mantienen cada año. Este recorrido navideño de la Parranda Sarao se realiza en Cabudare, todos los 21 de Diciembre. En la foto del 2.012 aparecen: Pipo sentado con las maracas, hoy buen tamborero, de espaldas Laudir con gorra, Raisa tapada por el legendario chineco de la parranda, Michael sentado con el furruco, a su lado Luis Oviedo con el cuatro y apenas se ve cantando el hijo e María e la Luz. La Parranda Sarao este año 2.015 cumple 34 años y de sus miembros originales solo quedan Luis y Américo.

La procesión de Santa Bárbara que se realiza dentro del complejo donde existe el templo religioso más antiguo de Cabudare (1.797). Allí aún existe la casa de la hacienda y por supuesto la capilla. Todos los 4 de diciembre los tamboreros le rinden culto a la patrona de los imposibles. Allí ese día conviven santeros, brujos, espiritistas y cristianos. Toda una lección de respeto a la diversidad. Allí estamos: con franela roja y tambor Alfredo de la fe, detrás de él Airto de los santos con franela blanca y a su lado, apenas se ve Raisa, delante de ella con camisa turquesa va el hijo de María e la Luz, en los cuatros Luis Alfonzo con franela azul y Luis Oviedo a su lado. Atrás padeciendo con un cumaco negro viene Laudir. Tengo el orgullo de que se cante allí, todos los años mis canciones dedicadas a la virgen, como "el sangueo a Santa Bárbara" que acompaña a la procesión. 


Procesión de San Juan Bautista, el patrono sentimental de Cabudare. En mi pueblo, los españoles impusieron en 1.818 como patrona a la virgen de la Candelaria y a la iglesia le dieron el título de San Juan Bautista. La sabiduría del pueblo se impuso con los años. Idos los españoles y canarios los cabudareños fueron arraigándose con San Juan, al punto de que apenas alguien se acuerda de la patrona "oficial" y el día de San Juan se realizan actos culturales, procesiones y cantos y toques de tambor. El pueblo es sabio. !Viva San Juan!. Esta foto es del 2.010

Cantos a San Rafael. El 24 de octubre de todos los años, la Parranda Sarao acompaña a la gente de Pueblo Arriba en la capilla de San Rafael. Allí, después de la misa cantamos y acompañamos a la procesión con cantos y tambores. En la foto del 2.012 estamos: sentados sobre el tambor cumaco Laudir de la Costa y Kluivert (Pipo), más atrás con franela roja Samuel Oviedo, Airto de los Santos con tambor verde y franela de rayas. A continuación Raisa maraca en mano, a su lado Luis Oviedo con el cuatro y Luis Alfonzo el pelón. y ante el micrófono (que pareciera que está rezando) yo, el hijo e María e la Luz, cantando los temas que he compuesto al santo de Pueblo Arriba. Son recordadas las fiestas Patronales a San Rafael, por lo animadas que eran.

martes, 20 de octubre de 2015

EL MUSIÚ ANTONIO. LA UVA Y LA TIERRA

CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES
El Musiú Antonio. La uva y la tierra

Américo Cortez
Cronista de Cabudare

Dedico a la señora Carmen Eligia Martínez Medina. Fiel acompañante del sueño de un campesino.

La madre y la tierra son sin duda la conexión más espiritual que tiene un ser humano. En esa conexión nacen los sueños, los propósitos y el futuro que va forjando cada quien.
Fue eso lo que hizo que Antonio Martins dos Louros se encontrara en Venezuela con la tierra que había sembrado su madre en su corazón. En Cabudare se le llamaba “el musiú Antonio”. Había llegado a Venezuela el 4 de noviembre de 1.954. Venía huyendo de la vida militar que lo obligaba a hacer cosas feas en las colonias que tenía Portugal en Africa (Angola y Mozanbique), allí lo preparaban para enfrentar a los rebeldes independentistas y él pensaba que ellos merecían la independencia. Así desertó con otros 5 soldados y se embarcaron en un viaje que supuestamente los llevaría a Brasil, más llegó a La Guaira, a los 29 años. Al tocar tierra fueron engañados y asaltados, dejándoles sin dinero alguno. Con la ayuda de un paisano portugués, que tenía un bar en el puerto, pudieron seguir adelante. Él llegó a San Cristóbal y empezó a vender pan y leche. De allí a Barquisimeto.
Había nacido el 22 de diciembre de 1.924 en Pedreira, en el Condado de Oliveira do Bairro, en Portugal. De profesión agricultor. Nunca apartó de su mente trabajar la tierra. En Barquisimeto fue repartidor de la panadería Oporto desde 1.954.
Vendiendo panes en una moto conoció en Bararida a Carmen Eligia Martínez Medina, 18 años menor que él, hija de Abelardo Martínez, gran músico campesino y nativa de Santa Cruz de Bucaral, quien trabajaba en casa de Jesús Torrellas Alvarado. Terminaron enamorados y viven juntos desde 1.964. Se vienen a Cabudare ese año y viven en la esquina de la calle Juáres con Alvizu. Luego se mudan al sector La Juconasa, hasta que consiguió, a finales de los 60´s las tierras en el viejo camino a Terepaima, hoy llamado cerro de “las cucas”. Vendía panes (pecho e niñas, cachitos, piñitas) en Cabudare, Bobare, Baragua, Buena Vista, Santa Inés y Barquisimeto, en una moto con cajón. Sin embargo, su interés y su sueño era volver a sembrar. Había aprendido de su madre en Portugal a trabajar la tierra y el cuido de la uva. En el asentamiento campesino de La Mata le preparó el viñedo a Manuel Parada y a Vicente Iafrate.
Un cura italiano de Maturín le envió con Iafrate unas cepas francesas que no pegaban y el Musiu Antonio logró que produjeran una uva especial para hacer champaña. Este cura que conocía a Orlando Meléndez de la UCLA, le comunicó que “el musiú” los podía ayudar y en 1.974 comenzó a trabajar con ellos como técnico de campo en “el Instituto de la uva”, en Tarabana - Agua Viva. Con la UCLA estuvo desde 1.974 hasta 1.994, cuando le jubilaron. Logró que la UCLA le conectara la tubería del agua al sector La Uva. Igualmente ayudó al Instituto en el Tocuyo e intentaron llevarlo a Carora, pero no quiso, pues quería desarrollar su parcela.  
Sus hijos, todos cabudareños: Johnny, Fernando, Manuel, María, José Luís y Carlos Alberto y la señora Carmen le ayudaban a mantener la parcela. Aunque estudió hasta 4 grado en Portugal, tenía la ancestral sabiduría del campesino. Estuvo en la lucha social por las aguas de la quebrada La Mata. Le disgustaba la injusticia, era comunista de pensamiento, pero no militó. Tenía un profundo respeto por la tierra, la misma que en Portugal sembró en su corazón. El musiú Antonio, vendedor de panes, profundo conocedor de la uva, dejó una familia amorosa, que le recuerda con amor y respeto. Se casó con la señora Carmen el 24 de octubre de 1.999, después de una vida intensa y laboriosa. Un mes después cerraba los ojos para siempre, el 21 de noviembre. Decía: “el dinero es la maldición del mundo”, “la tierra de Cabudare es bendita, lo que se siembra se da”. Era fuerte de carácter, honesto, entregado a la amistad y a su familia, la misma que aún cuando comen las uvas que sembró en su parcela, sonríen, sabiendo que desde el cielo les bendice.


@proyectosarao  (Septiembre del 2.015)


El Musiú Antonio

En el Instituto de la uva. Ubicado entre Tarabana y Agua Viva. Su fama de conocer sobre la uva llegó a ser tan grande que todas las personas que querían sembrarla, lo buscaban para consultarle.

Con su madre, cuando volvió a visitarla en Portugal, 
quien le enseñó los secretos del campo.
En esta estampa se les ve disfrutando la vida campesina 

de Pedreira en Oliveira do Bairro

Con su pasión, la uva

Su cédula de ciudadano portugués de 1.924

En la calle donde nació en Portugal. En Pedreira.
Le acompaña su esposa. la señora Carmen.

En una navidad en familia. En la parcela. Preparando las hallacas

PEPE. HASTA LUEGO AMIGO

CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES
 “Pepe”
Hasta luego amigo

Américo Cortez
Cronista de Cabudare

“Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío….”

José Pastor Herrera. "Pepe". 
Escribir sobre un amigo, aún más cuando este acaba de decir hasta luego, no es fácil. José Pastor Herrera, para sus amigos “Pepe”, cambió de plano el pasado sábado 03 de octubre y dejó el sinsabor de una vida que luchaba por reivindicarse. Había nacido en Barquisimeto el 7 septiembre de 1.959. Con dos ACV acuestas intentaba con todas sus fuerzas recuperarse. Su constancia, la audacia que siempre mostró era el motor que lo movía. Siempre decía que se recuperaría y ciertamente mejoraba a cada día. Estudió la primaria en la Escuela Lara de Barquisimeto y la culminó en la Escuela La Mata. Al entrar al Liceo “Jacinto Lara” hicimos la secundaria juntos, entre chanzas, estudios y mucho deporte. Compartimos a diario la alegría del Parque de Recreación Dirigida del CVN de Cabudare. Las canchas de baloncesto y volibol eran sus preferidas y como a todos la piscina. Era la gloria chapaliar a final de la tarde, después de la jornada deportiva. Fue de la selección del estado Lara de Baloncesto (1974, 1975 y 1.977) y Volibol (1974, 1975, 1.976, 1.977). Allí compartimos los esperados viajes a los campeonatos nacionales, con las consabidas amistades, que quedaban, convertidos nosotros en embajadores de nuestro Cabudare querido. Maracay, Guanare, Valencia, Cumaná, Maracaibo, Guárico, San Cristóbal, Barquisimeto fueron algunos de los escenarios deportivos. En el año 75 con el equipo de volibol del Liceo “Jacinto Lara” fuimos a los Juegos Nacionales Estudiantiles, quizás el peor perfomance, pero el más recordado, ya que todos los jugadores éramos de nuestro querido liceo. Ganamos algunas medallas (Maracay y Cumaná), que siempre nos llenaron de orgullo. Al culminar el bachillerato, con la ilusión de muchos marchó a Mérida, a la ULA a seguir sus estudios. Por múltiples razones no terminó, pero sembró de amigos la tierra andina. Al volver a Cabudare, después de más de 20 años, desempeñó muchos oficios, pues si algo tenía Pepe era amor por el trabajo. La audacia con que enfrentaba los negocios, a veces daba miedo. Nunca quiso ser rico, pero trabajaba con gran entusiasmo. Aún con sus dolencias, con optimismo y fe.
Tuvo una relación con su madre, que a todos nos daba risa y angustia. Discutían sobre todo, pero al final el amor de madre e hijo se imponía. Les costaba decirse que se amaban, al tiempo que se les sentía a flor de piel. Pastora Herrera, su madre hizo todos los sacrificios posibles para sacar adelante a una familia formada por: Iván, Pepe, Maritza, Alfredo, Nancy, Marilú, Cheli y Choco. Pepe tuvo dos hijos, que eran sus ojos: Clark y María José, a quienes les queda el consuelo de un padre que se desvivió por ellos, sembrándoles los valores de respeto y dignidad. Ahora le toca a María, su esposa, seguir cultivándoles la alegría y la perseverancia de Pepe.
Al dejar las canchas, se dedicó a ayudar en el beisbol menor. Aún enfermo aceptó participar activamente en el Consejo Comunal de la Mata Sur y aunque le dije que no lo hiciera por las responsabilidades que acarreaba, reía y me decía “acaso que voy a cargar bloques, son mis pensamientos, mis ideas las que valen allí”, y así fue hasta el último día.
Cuando jugábamos destacaba su salto, su energía y su nobleza ante los adversarios. Cultivó la amistad sincera, sobre todo con José Báez “el gocho” y Wilson Alvarado “Bolin” con quienes en los últimos años compartió buenas y malas. Nuestra amistad se distanció varios años, pero, cada vez que nos veíamos había en nuestras miradas la malicia de tantas anécdotas en nuestros viajes, juegos y recuerdos. Era amante de la salsa brava y cantante en las primeras serenatas que hicimos con Luis Oviedo. Es la segunda vez que lloro por un amigo, el primero fue Lázaro, a quien también le debo un recuerdo como este. Fuimos fundadores de “La esquina de la Goma”, en la calle 5 y del encuentro del 31 de Diciembre, de los que crecimos en el Parque. Este año no estará y de seguro, todos lloraremos por el deportista, el audaz y el amigo que ahora estará riéndose de nosotros, allá donde esté… Hasta luego amigo.


@proyectosarao  (Cabudare, 19 de octubre del 2.015)


Con su esposa María, su Abuela y sus hijos Clark y María José

          Con la selección de Baloncesto Infantil de Lara. Con el número 10 Américo, con el 8 José Baez y con el 7 Pepe

Con el equipo "La Mata 1". Sentados: Baez (el gocho), "Cachete" Lara, El Chipi, el Pataruco (Edgar Lara) y Gamal.
De pie: El pata e lancha (Lara), creo que Pastor Acosta (¿?), Pepe, Isidro Vargas y de entrépito Lázaro. La foto fue tomada (creo que en 1.972 o 73) en el Parque CVN (luego INAM y después SEAM). La cuenta la saco por el peinado de Isidro, los shores de satén de Pepe y el afro sin calva de Lázaro.

Pepe con sus abuelos en los Chorros de Milla en Mérida. En los tiempos en que estudiaba en la ULA.

Pepe con su madre Pastora y sus hermanos. De izquierda a derecha: Nancy, Alfredo "el conde",  Cheli (+), Marilú, de chiripa salió Maritza y abajo Iván.
Choco no sale porque la foto fue el 31 de diciembre y a esa hora ya estaba rascao y dormio. Claro, por la cara Iván estaba que se ponchaba también.

Pepe montado en un caballo de madera, de charro. Me cuentan que ese caballo estaba en el Parque Ayacucho de Barquisimeto y allí les prestaban los sombreros y otras cosas a los niños que se retrataban. Iván me contó que fue el abuelo quien le trajo de un viaje el sombrero. Tendría Pepe como 5 años.
Sueños de Grandeza.

Con razón la gente nos tenía miedo. Peluos y guerrilleros. En tiempos del liceo Jacinto Lara. La foto fue tomada en la entrada del Estadio Terepaima de Cabudare. Por cierto, uno de los sitios preferidos por los enamorados en los setentas, por la oscurana.
Allí estamos: Carlos Franco al centro, Pepe a la derecha y el hijo
 e María e la luz a la izquierda.