viernes, 25 de noviembre de 2016

SUSPIRO POR CABUDARE


CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES

Suspiro por Cabudare

Américo Cortez
Cronista de Cabudare


Mientras mis pensamientos se acercan a Diciembre y mis anhelos se alejan de convertirse en realidad, pienso en el Cabudare añorado, que cada vez que vuelve el niño Jesús, me provoca una melancolía, suave como la seda, fresca como las aguas de Guamacire e irremisiblemente irrecuperable como todo tiempo pasado que no volverá y que solo lacera mis recuerdos, que guardo como tesoros de valor inmaculado y sopor de mi vida.
Todo se asemeja a un sueño, a remembranzas que caminan por senderos, donde mis huellas trashumantes se repiten, sin volver a aquel tiempo.
Así son los recuerdos del Cabudare que se fue. De calles tranquilas y caminar de gente que se movía a la velocidad conque las campanas de la vieja iglesia San Juan Bautista, los invitaban a misa, al festejo y al descanso. Donde los rumiantes y canes desfilaban sin prisa por la Avenida Libertador y donde cada recodo era sitio de descanso del poco accidentado día, que tenía tantos descansos como responsabilidades.

Pueblo de mañanas frescas, y al acercarse Diciembre, noches frías, con neblina cuando se acercaba la llegada del niño Dios. Noches y madrugadas cargadas de biscochos cabudareños, alfajoras, guameros y panes morrocoyes, que gustosos se desintegraban dentro de las tazas llenas de humeante café, que competía con las madrugadas frías de mi pueblo.

¡Oh!, como no suspirar por tantos momentos felices, llenos de paz, sosiego y encuentro con amigos, familiares y con Dios. Madrugadas sin contradicciones, de bullicios de alegría y recogimiento espiritual. Eran la combinación del espíritu cristiano y la alegría pueblerina.
Noches y madrugadas de cantos, de visitas a los vecinos, donde cada quien, con un plato de peltre y un cubierto en la mano, o una caja de cartón, se convertía en músico y parrandero. Todas las voces, aunque desafinadas, entendían el porqué de las alegorías que todos representaban y hacían de ellas felicidad y camaradería.
Las sanas competencias de saber que hallacas eran las mejores cada año, creaba el compromiso de los ilusos ganadores de mejorar aún más el año próximo.

Por otra parte, la felicidad que mostraban las autoridades y el cura párroco, se reflejaban con la satisfacción de llegar al fin de año y sentir cumplidas las metas trazadas. Por ello, era común en los sermones de las misas de aguinaldos, el recordatorio del reencuentro con familiares y amigos y los arrepentimientos recomendados y obligatorios que todos debíamos hacer, para emprender el nuevo año con la firme esperanza de seguir avanzando por el pueblo, en acuerdo con las autoridades, que generalmente, recibían las suaves reprimendas del párroco sobre la necesidad de hacer mejores esfuerzos por Cabudare.
Los juegos de aguinaldos se convertían en sana diversión y oportunidad de darle a entender a las muchachas que las queríamos y que cualquier excusa era buena para encontrarse, sobre todo cerca de la iglesia, donde todo manso piropo, producía mejillas sonrosadas y sonrisas de aceptación.   
Tiempos de espiritualidad, donde los bullosos equipos de sonidos no competían con los viejos picós y su volumen en una reunión familiar, solo para los presentes, pues no se obligaba a los vecinos al trasnocho con el exceso de decibelios.
La esperanza de los niños cercanos al 24 de Diciembre y la combinación de alegría y angustia al aparecer los regalos al pie del pesebre o bajo la humilde cama son inolvidables y llenos de una ternura familiar que superaba el valor de los regalos. Cualquiera fuera, se convertía por días en tesoro preciado y motivo de orgullo y natural celo y cuido.
Como añoro esos días, esas noches, esas madrugadas, donde el espíritu navideño colmaba todo, se desparramaba la solidaridad, el compañerismo y la mano amiga.

Dicen que la nostalgia acompaña a los recuerdos y los recuerdos de esos tiempos acompañan las indetenibles ganas de alcanzar ese Cabudare, profundamente humano, el cual atesoro en mi corazón. Dios te bendiga pueblo mío.


La casa de Alto y el viejo Cabudare




La entrada al barrio Turén




La calle Santa Bárbara




El cine Juáres




Un burro pasando por la Casa de Gobierno

lunes, 21 de noviembre de 2016

EL PARQUE NACIONAL TEREPAIMA


CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES

El Parque Nacional Terepaima


Américo Cortez
Cronista de Cabudare


Venezuela cuenta con 43 parques nacionales, 5 de los cuales se encuentran en el Estado Lara: Yacambú, Dinira, Cerro Saroche, El Guache y Terepaima.
Para el municipio Palavecino está la tarea de proteger y preservar el Parque Nacional Terepaima, creado por Decreto Ejecutivo No. 1.519 el 14 de abril de 1976, localizado en el extremo oriental de la Cordillera Andina.
Tiene una superficie de 18.650 hectáreas y  abarca los municipios Palavecino e Iribarren del Estado Lara y el municipio Araure del Estado Portuguesa.
En el libro de Ecología del Estado Lara, explica la vegetación que alberga el Parque Terepaima. Asciende aproximadamente a 480 especies, entre las que se encuentran árboles como el cobalongo, el capurillo, el matapalo, el chaparro montañero, el roble, el cedro, el cañaflote y el savio. Igualmente, contiene una inmensa selva nublada donde existen dos especies de árboles nuevos para la ciencia y conocidos solamente en Terepaima, estos son el Coussarea Terepaimensis y el Licania Montana, este último tiene un potencial maderero considerable. Con respecto a la flora, allí existe la orquídea Catteya Mossiae, la flor nacional de Venezuela.
En el parque también existe otras especies de orquídeas, pero una sobresale por su belleza, llamada Schomburgkia, cuyo crecimiento es lento y se da solo de 5 a 10 años. Esta seriamente amenazada, pues es buscaba con ambición desmedida por recolectores furtivos que la comercializan a precios desorbitantes. Sin embargo, se cree que debido a que nace en lugares poco accesibles, sobrevivirá.
La flora y vegetación de Terepaima es rica y variada y su fauna aún más. Entre los mamíferos que habitan el parque están: el picure, el cachicamo, el rabipelado, el báquiro, el venado matacán y el puma americano. Entre la variada avifauna que vive en el zona destacan : guacharacas, paraulatas llaneras, Tortolitas, paujíes, , querrequerres y moriches blancos. La caza indiscriminada ha disminuido estas aves e incluso es necesario tomar medidas extraordinarias para garantizar su supervivencia.
Existen en Terepaima reptiles como mapanares, cascabeles y tigras cazadoras, mientras entre los saurios abundan los camaleones criollos y las iguanas.
Otra de las especies representativas de Terepaima, pertenecientes a la entofauna neotropical son las mariposas del género Morpho, las cuáles se pueden distinguir por su coloración azul metálico y su gran tamaño. Estos lepidópteros han obligado a otros países a imponer vedas de emergencia para impedir su desaparición.
Entre las especies más importantes y en peligro de extinción están el oso frontino, el paují copete de piedra (pauxi pauxi) y el jaguar.

El Parque Nacional Terepaima tiene 9 sub cuencas, a saber: Quebrada Guamasire, quebrada El Tomo y Tabure, quebrada La Mata, quebrada Las Parchas, Rio Auro, quebrada Corozo, quebrada Gamarra, Rio Amarillo y la del Rio Claro.

Se puede acceder al Parque Nacional Terepaima por la carretera Nacional Barquisimeto – Acarigua y sus diferentes ramales. Igualmente por la carretera Barquisimeto- Rio Claro y la de Rio Claro hacia Rio Amarillo.

Internamente por: El camino Cabudare Terepaima, pasando por Agua Viva. Por la quebrada La Mata, pasando por el Asentamiento Campesino La Mata, entrando por el sector La Vainilla. Así mismo, luego de Las Cuibas, subiendo por el costado de la quebrada Guamacire y Los Planes. Por el camino Real de Terepaima y algunos otros caminos que usaron los indígenas y que luego fueron caminos de los comuneros, que en la actualidad, son los más usados por los senderistas, exploradores y campesinos.
En Terepaima se encuentran nuestros emblemáticos símbolos naturales municipales, ellos son: el mamey, el jabillo real, el paují copete de piedra, la rosa de montaña y la mariposa azul y además petroglifos, que son testimonio de nuestros primeros pobladores.

Como dice mi amigo José Luis Sotillo “defender el Parque Nacional Terepaima, sus aguas, sus riquezas naturales y su historia debe ser tarea diaria de los cabudareños”.



Aguas cristalinas para el disfrute




Antiguos caminos de Terepaima




Las montañas de Terepaima




Bellas cascadas del Parque Terepaima




Caminos para el sano esparcimiento

EL PASEO LIBERTADOR O BICENTENARIO

CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES

El Paseo Libertador o Bicentenario


Américo Cortez
Cronista de Cabudare


Dicen los estudiosos de la conducta humana y el logro de las metas, que todas las obras deben nacen en un sueño, en un “soñar despierto”. Luego se abrigan en el corazón y con el pensamiento puesto en ese sueño, trabajar para lograrlo. Es lo que me pasa cuando pienso en el Paseo Libertador o Paseo Bicentenario.
Palavecino tiene como fortuna, el camino completo que transitó Simón Bolívar y el ejército Libertador, hace 203 años, el 9 y 10 de Noviembre de 1.813, condiciones que nos hacen pensar en la posibilidad, viable, de la construcción del Paseo “Libertador”. Las avenidas Bolívar de Los Rastrojos, la Avenida Libertador de Cabudare, y sus respectivas continuaciones. En Los Rastrojos hacia “Sanjón Colorao”, pasando hasta “Los Yabos” y en caso de Cabudare, pasando por “La Mendera” y continuando por el camino de Zamurovano, hasta la confluencia de los ríos Claro y Turbio.
La construcción de este Paseo traería consecuencias hermosas para Palavecino, entre otras: 1- Se rescataría el histórico camino, construyéndolo con adoquines, faroles a los costados, y el rescate de las viejas casas que están, aún en pie, a la vera del camino y convirtiéndolas en centros de ventas de artesanías, dulces criollos, recuerdos para los visitantes, museos de tradiciones y más. Se construirían aceras de piedra pulida, por donde transitarían los maestros con los niños y niñas, pues se harían marquesinas con la historia de los personajes, sitios históricos y artísticos del municipio Palavecino, es decir un paseo iconográfico, lleno de historia, memoria y saberes. 2- Se rescatarían los espacios adyacentes, alrededor del camino, para la construcción de espacios deportivos, para hacer ejercicios, y bellos jardines. 3 – Mejoraría la economía turística, ya que los espacios nombrados darían trabajo a mucha gente, sobre todo los relacionados con la cultura, la educación y el turismo. 4 – Mejoraría la economía familiar de muchos propietarios de las viejas casas, ahora convertidas en posadas, ventas de artesanías, etc. 5 – Desde el límite de Palavecino, al lado del río, se construiría una estación donde comience el paseo, con espacios para el disfrute de los asistentes: Restaurant, fuente de soda, parque infantil, Centro de telemática y computación, teatrino para actos culturales y todos los servicios necesarios. 6 – De allí arrancarían vehículos (buses, etc.) preparados para el paseo, donde con un guía cultural o turístico, se va explicando a los pasajeros los espacios emblemáticos del Paseo, de oeste a este serían: la hacienda Santa Rita, la hacienda Tarabana, la capilla “Las Mercedes”, en el camino de Zamurovano, La Mendera (propiedad de Cristóbal Palavecino), la escuela “Gladys Briceño Méndez”, la capilla San Rafael, el Parque “Ezequiel Bujanda” (capilla el Nazareno, Puente San Nicolás, la quebrada Tabure, la ceiba histórica y la cancha múltiple), el monumento al Arzobispo J.A. Ponte, el Ateneo de Cabudare, la Plaza Bolívar, la iglesia San Juan Bautista, el Boulevard Socorro Meza, la Plaza Aquilino Juáres con la Cruz Salvadora, la sede de los Poderes públicos, el monumento a Juáres, la capilla Santa Bárbara, la iglesia “la Sagrada Familia”, la casa de Omaira Sequera Salas, la cooperativa “Sagrada Familia”, la Casa Amarilla, la entrada a Zanjón Colorao (con las casas de los Sosa), en fin todo un paseo con estos sitios emblemáticos en el camino.

Debemos colocar nuestros sueños y pensamientos para hacerlo realidad. Sería un gran regalo para Cabudare que se acerca a su bicentenario, específicamente el 1 de Abril del 2.018, cuando se creó la parroquia. Esfuerzos conjuntos y voluntad política harían posible este sueño que atesoro y del cual no me canso de hablar, pensar y soñar. Lograrlo depende de todos. Recuperar para el estudio y disfrute el camino por donde pasó el hombre más grande de América, Simón Bolívar.



La Avenida Libertador de Cabudare




El Parque "Ezequiel Bujanda", parada obligada




Recuperar la Casa Amarilla




La capilla Santa Bárbara, fundamental en el paseo




Iglesia  "Sagrada Familia" de Los Rastrojos

martes, 8 de noviembre de 2016

PÁEZ EN CABUDARE

CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES

Páez en Cabudare

Américo Cortez
Cronista de Cabudare

Son muchos los personajes de nuestra historia venezolana que cruzaron los caminos del hoy municipio Palavecino. El General José Antonio Páez, pasó dos veces por nuestra tierra. La primera, estando muy joven cuando aún ni pensaba convertirse, ni en militar, ni en Presidente. Había nacido el 13 de junio de 1.790, a orillas del río Curpa, cerca de Acarigua, en el Cantón Araure, Provincia de Barinas. Mientras vivía con su madre en Guama (Yaracuy), trabajó de pulpero y luego sembrando cacao.
En el año 1.807, cuando contaba con 17 años, su madre le confía unos documentos familiares para entregarlos a un abogado que vivía en la hacienda de Patio Grande, cerca de Cabudare, dicha hacienda fue propiedad del Dr. Antonio Perera y de Cayetano Mujica. Tenía que llevar una considerable cantidad de dinero. Para lograr su objetivo su madre le dio una mula, una espada vieja y un par de pistolas de bronce. De regreso a Guama debía hacer varias compras para la familia.
En el viaje a Patio Grande todo fue normalidad, con los consabidos problemas de los antiguos caminos. Sin embargo de regreso y contento de haber cumplido exactamente lo que su madre le encomendó, embriagado de confianza, quiso lucirse. Al parecer se ufanó del dinero que cargaba, de las diligencias que había realizado y seguramente de los recursos con los que contaba. Parece que al pasar por Yaritagua y al entrar en una pulpería, sacó una suma de dinero que llamó la atención de algunos presentes, que parece le seguían, esperando el momento propicio para asaltarle. Quería Páez demostrar que era hombre de espada y de dinero.
Continúa su camino a Guama y al pasar por un camino estrecho y arbolado, por la montaña de Mayurupi, le salieron cuatro hombres que habían estado en la pulpería en Yaritagua, le tomaron la mula por la brida y con la agilidad que siempre le caracterizó, saltó por la derecha, pistola en mano. Uno de los asaltantes se le acercaba con un machete y un garrote y él retrocedía conforme el facineroso avanzaba. Cuando estaban ya separados del resto de los asaltantes el maleante lanzó un machetazo y Páez disparó, aunque con intención de herirlo, el movimiento del atacante hizo que la bala entrara por la ingle. Páez sacó la espada para rematarle y no hizo falta pues el hombre cayó muerto casi de inmediato. La rabia del llanero le hizo avanzar hacia los otros tres hombres, quienes huyeron al ver que su jefe estaba muerto.
El mozo Páez montó su mula y dejó junto al cadáver la pistola que se había reventado al dispararle al asaltante, lastimándole la mano.
El destino y este suceso convertiría a Páez en el gran héroe nacional que es, ya que al llegar a su casa en Guama y temeroso que tomaran represalias contra él, sin avisarle a su madre, solo a una de sus hermanas, tomo el camino hacia Barinas, andando por las riberas del río Apure, llegando a la hacienda de Manuel Pulido, haciendo trabajo de peón y después preparando su ejército de llaneros, que tanto dio por la independencia.
Volvió José Antonio Páez a pasar por Cabudare, con su ejército el 10 de enero de 1.823, de paso hacia Coro y pasando por Barquisimeto. Fue la única vez que estuvo en la capital larense.

La casa de la hacienda Patio Grande, es patrimonio del municipio Palavecino y figura en el Catálogo realizado por el Instituto de Patrimonio Cultural de Venezuela. Aún está en pie y sería necesario tomar medidas desde la municipalidad para garantizar su permanencia en el tiempo. Es una de las edificaciones coloniales más antiguas de Palavecino y que reivindica el valor y coraje de José Antonio Páez, quien apenas con 17 años enfrentó ese viaje de Guama a Patio Grande y las dificultades y peligros conque los caminos asechaban a los viajeros. Todo lo expuesto aquí se encuentra en la autobiografía de Páez y que publicara en folleto don Julio Álvarez Casamayor, hace ya 17 años.



General José Antonio Páez



 José Antonio Páez. El llanero



 Hacienda Patio Grande y sus corredores



Las viejas casas de Patio Grande

DEL TESTAMENTO DEL ALFÉREZ REAL

CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES

Del Testamento del Alférez Real

Américo Cortez
Cronista de Cabudare


Mi amigo Romel Escalona colocó en mis manos el testamento de Juan José Alvarado de la Parra, escrito en 1.818, quien vivió en Cabudare desde finales del siglo XVIII hasta su muerte. No imaginábamos que pudiera recuperarse la información, por lo borroso en que estaba la copia, pero don Julio Álvarez Casamayor, en su incesante búsqueda de la verdad de Cabudare, se dedicó con paciencia benedictina, con lentes y lupa a transcribir cada palabra, en un trabajo que nuestro pueblo de Cabudare, le agradecerá infinitamente.
Allí consiguió datos muy interesantes sobre la vida de este personaje que dominó por mando del rey de España aquel Cabudare.
A continuación expongo las primeras cláusulas del testamento, donde se encomienda a Dios y habla de su muerte y funeral. Los escritos entre comillas son tal cual aparecen en el testamento.
“En nombre de Dios todopoderoso, Amén. Yo Don Juan José de Alvarado natural y vecino de esta ciudad de Barquisimeto hijo legítimo, de legítimo matrimonio de Don Felipe de Alvarado y de doña Gracia de la Parra difuntos, naturales que también fueron de ella, hallándome enfermo, y anciano, pero por la misericordia de Dios, en mi entero y cabal juicio, memoria y entendimiento natural; y creyendo y confesando como firmemente creo y confiando el altísimo inefable e incomprensible misterio de la Beatísima Trinidad Padre, Hijo y Espíritu Santo, …los Santos de mi nombre, La Gloriosa Santa Bárbara y los demás de mi devoción, …Otorgo, hago y ordeno mi testamento en la siguiente… CLAUSULA UNO = Primeramente encomiendo mi alma a Dios nuestro Señor que de la nada caída y mi cuerpo mando a tierra de que formado, el cual hecho cadáver, quiero se amortaje con el hábito de muerto seráfico Padre San Francisco el que pido por amor de Dios para ganar las gracias que le son concedidas, sepultado en mi Capilla de Santa Bárbara… asistiendo a mi entierro todos los sacerdotes seculares y regulares que se conozcan en la jurisdicción, los que aplicarán en dichos días las misas de él para mi alma, pasándose por su limosna ocho reales por cada una, de mis bienes, como también los demás derechos por su asistencia…CLAUSULA DOS = Mando que…al siguiente día se haga el entierro por mayor cantado, con misa de cuerpo presente…pagándose las limosnas acostumbradas de mis bienes…CLAUSULA TRES = Mando que al tercer día de mi entierro se hagan honras…y todo se pague de mis bienes… CLAUSULA CUATRO = Mando que seguido al cabo de año se me mande decir por mi alma e intención, y hacen era mis padres un novenario de misas rezadas a cada una veinte reales, a los Sacerdotes que haya en la jurisdicción, pagadas por su limosna ocho reales por cada misa…CLAUSULA CINCO = Mando que luego que falleciese se manden celebrar por mi alma e intención treinta misas de gloria, que se encargará para mis albaceas al Santo que eligieren…CLAUSULA SEIS = Mando que mis albaceas elijan doce pobres que asistan a mi entierro y rueguen a Dios por mi alma a los que se les dará las limosna de ocho reales a cada uno y así mismo más como honra y al cabo del año, y se les dará de limosna dos reales a cada uno…CLAUSULA SIETE = Mando se les den a las mandas forzosas cuatro reales a cada una y ocho a la casa Santas Jerusalén…CLAUSULA OCHO = Mando que luego que fallezca se me saque una bula de difunto…CLAUSULA NUEVA = Es mi voluntad que la Capilla construida para la Gloria de Santa Bárbara en el mismo sitio en donde estaba la que arruinó el terremoto, se conserve con los adornos que tiene para su culto y celebración del santo sacrificio de la misa y si faltase algo se completará de mis bienes…”

Al final de esta parte hace alusión a la Capilla Santa Bárbara, patrimonio cultural de los cabudareños y que está al lado de la vieja casa donde vivió, ambas son testimonio de ese época, que seguimos investigando con la ayuda de don Julio. El testamento tiene 71 cláusulas que publicaremos completo próximamente en nuestro blog.


 Capilla Santa Bárbara de Cabudare



 Imagen de Santa Bárbara de Cabudare



Capilla Bárbara en la actualidad



 Celebración a Santa Bárbara a mediados del siglo XX



Vista lateral de la capilla

CABUDARE RUMBO A SU DESTINO

CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES

Cabudare, rumbo a su destino

Américo Cortez
Cronista de Cabudare

Cada pueblo va labrando su destino de muchas maneras. Con la elección de sus gobiernos, su historia, sus potencialidades, su espacio geográfico y con el compromiso de sus habitantes y gobernantes. No es posible diseñar una política para el desarrollo de un pueblo sin tomar estas variantes y otras más.
Cabudare ha sido, de alguna manera subestimada en sus posibilidades. Mi pueblo ha luchado tratando de tomar las mejores decisiones y así definir su destino.
En el pasado fue un tranquilo pueblo, en el presente un pueblo que busca definir sus objetivos, lo que lo coloca en la disyuntiva histórica de cómo alcanzar ser una ciudad con identidad y propósitos definidos. Ello se viene agravando por la pugna entre lo viejo y lo nuevo, lo que fue y lo que será. Debemos intentar preservar las tradiciones mirando al futuro.
El casco histórico de Cabudare y también el de Los Rastrojos vienen siendo asediados por las nuevas construcciones, ante la mirada tímida y displicente de habitantes y gobernantes. La falta de definición de los objetivos trascendentes hace que el futuro de Palavecino se mantenga en una marea de ideas, aún no concretadas totalmente.
Llegar a acuerdos entre gobernantes y ciudadanos es urgente para tomar el camino a la construcción del futuro. Algunas preguntas nos asaltan. ¿Cómo proteger nuestras dos fuentes naturales más importantes de agua, oxígeno y biodiversidad, como lo son el valle del Turbio y el Parque Terepaima?, ¿se puede aspirar a un municipio sostenible sin proteger estos dos espacios?, ¿cómo congeniar un desarrollo sustentable y sostenible sin el protagonismo activo de gobiernos y ciudadanos?, ¿se puede crear una identidad de Cabudare, conciliatoria entre el pasado y el futuro?.
El papel de la participación protagónica de todos, gobiernos y ciudadanos, crea el reto de buscar las fórmulas para el logro del acercamiento inevitable de los que habitamos en este pueblo, que recibe a propios y extraños, nacidos o no en Cabudare, para el logro de esos objetivos.
La educación, la recreación y la cultura son el motor para la creación de ciudadanía responsable, vital para la construcción y sostenimiento de un pueblo entendido de sus responsabilidades, identidad, derechos y deberes.
Solo con un acuerdo municipal entre todas las partes se puede construir ese destino, el que todos debemos buscar con nuestra participación.
El turismo tiene un inmenso potencial, sobre todo con la parroquia Agua Viva, potencial ya demostrado con las ferias artesanales, los emprendedores, las posadas, restaurantes, dulceras, artesanos y otros que en el marco de las faldas y el Parque Terepaima dan posibilidades de expansión de negocios, espacios turísticos y de recreación, respetando su ecología y ambiente.
Las universidades: U.C.L.A., U.B.V., “Fermín Toro”, “Yacambú”, “Cecilio Acosta”, L.U.Z. y otras que siguen instalando núcleos en Palavecino, reconociendo las potencialidades,  deben incorporarse definitivamente a los planes y proyectos del crecimiento y desarrollo del municipio.
Igualmente la Cámara de Comercio y los industriales deben estar compenetrados y comprometidos con las acciones y proyectos, ellos son una línea importante en el trajinar y construcción de ese futuro.
Las comunas, consejos comunales y las organizaciones sociales, deportivas, culturales, educativas y de todo tipo deben colocarse al servicio de esa construcción.

Por supuesto es impostergable “el gran acuerdo” y allí debe existir un compromiso determinante del gobierno municipal, para crear las condiciones mínimas y así empezar a andar ese camino, que reconociendo el pasado, organizando el presente, pueda enfrentar con posibilidad de triunfo el futuro, el destino a construir para hacer grande a Cabudare, el pueblo que se negó a morir, “la puerta de los llanos”, “la reina de Occidente”, el pueblo al que quiero y deseo lo mejor. Mis esfuerzos apuntan a la creación de ese acuerdo y destino. 


Preservar las tradiciones deber ineludible



Espacios para el esparcimiento



 Cabudare cambia de ritmo vertiginosamente



 Los espacios históricos deben protegerse



 El Valle del Turbio es vital para Cabudare

VICENTE AMENGUAL VILLALONGA


CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES

Vicente Amengual Villalonga

Américo Cortez
Cronista de Cabudare

Vicente Amengual fue uno de los cabudareños de alto brillo político a nivel nacional, incluyendo haber sido Presidente Provisional de Venezuela. Había nacido en Cabudare en 1.821. Sus padres Vicente Amengual y Micaela Antonia Villalonga. Hizo sus primeros estudios en Cabudare y luego en Barquisimeto en la Escuela del Padre José Macario Yépez, demostrando actitudes para la política, por lo cual se dedicó a ella. Fue diputado al Congreso Nacional por Barquisimeto en dos ocasiones: De 1.851 a 1.854, en donde hizo férrea oposición al Decreto del Presidente José Gregorio Monagas para la Abolición de la esclavitud, aludiendo que el proyecto era anticonstitucional y que conduciría a la república a un abismo espantoso y luego en el periodo 1.869 – 1.870. A partir de esa fecha ocupó diferentes cargos nacionales en diferentes gobiernos. Participó en nuestras guerras civiles y obtuvo el grado de General. Considerado un gran estadista y espléndido tribuno y orador.
Además de sus padres tuvo un hermano llamado Miguel y tres hijos: Micaela, Roseliano y Amalia Rosa. Entre sus amistades Destacan: Joaquín Crespo, Antonio Leocadio Guzmán, Antonio Guzmán Blanco, quienes le consultaban permanentemente, por sus conocimientos a la hora de determinar hechos y posibles soluciones a los asuntos de la vida pública.
El historiador González Guinand dice sobre Amengual: “El señor Amengual era un verdadero hombre de Estado. Sin haber frecuentado las aulas, poseía una instrucción bastante apreciable en política, historia y sobre todo en legislación. A la versación de los negocios públicos, unía una clara inteligencia y una sagacidad admirable. De aspecto taciturno, de carácter amable y de frio temperamento, no experimentaba en ningún instante exacerbadas pasiones. Escribía bien y hablaba mejor, y en las luchas parlamentarias aparecía siempre protegido de la calma de espíritu, que es en definitiva la clave del acierto”.
Por otra parte Gil Fortoul escribió “todo el mundo lo conocía como hombre político de habilidad consumada y como orador elocuentísimo. Su larga carrera era una sucesión de éxitos personales…No había caído el gobierno en que figuraba y la derrota le pasaba a un lado sin tocarle y al día siguiente del triunfo del nuevo partido aparecía en puesto eminente, como si tuviese pactos secretos con la victoria, como si su personalidad fuese indispensable…cuando dejaba de ser ministro era para ser Presidente del Congreso Nacional o del Senado”.
Desempeñó los siguientes cargos: Diputado al Congreso Nacional de 1.851 a 1.854 y de 1.869 – 1.870; Ministro de Interior y Justicia en 1.869, 1.882, 1.884; Auditor de Guerra del Ejército en 1.874; Presidente del Estado Yaracuy en 1.879; Presidente del Estado Guzmán Blanco en 1.880; Presidente Encargado de Venezuela en 1.880 y 1.882; Presidente del Senado en 1.883; Ministro de Relaciones Exteriores en 1.884; Miembro de la Corte Federal de 1.886 a 1.890. Fue Director del Periódico “La Causa Liberal”. Fue impulsor desde el Congreso del Decreto de Instrucción Pública de Guzmán Blanco en 1.870.
Sus condiciones personales y sus cualidades morales lo habían hecho a la medida para la diplomacia y la política, aunque sus contrarios lo catalogaban de “guavinoso”, al punto de publicar caricaturas en diferentes periódicos aludiendo esa condición y creando un verbo que se hizo popular en la época: “amengualear”, a lo que respondía firmando con su nombre arriba y su apellido abajo, intercambiándolos, aludiendo “no importa quien gobierne, Vicente o Amengual siempre están uno arriba y el otro abajo, o viceversa”.
Nunca volvió  Cabudare. Hoy, una calle, una escuela y un busto lo reivindican en su pueblo natal. Además en Caracas existe una calle con su nombre.
Murió a la edad de 73 años en Caracas, el 29 de Agosto de 1.894 y se decretó duelo público nacional con motivo de su muerte. Se hicieron disposiciones presidenciales para que sus restos fueran al Panteón Nacional, hecho que no ha ocurrido.


 Escuela Vicente Amengual Villalonga de La Aguada


 Busto de Vicente Amengual en la Plaza "Los Ilustres" de Cabudare


Calle Vicente Amengual, casa de las maporas


Calle "Vicente Amengual", esquina calle "Simón Planas"


Vicente Amengual pintado por José Ramón Brito



 Escudo de la Escuela "Vicente Amengual"

EL HOMBRE QUE SE BUSCABA A SI MISMO

CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES

El hombre que se buscaba a si mismo

Américo Cortez
Cronista de Cabudare

Hace casi dos décadas colocamos el siguiente escrito de Don Héctor Rojas Meza en el periódico cultural “El Kabudari” llamado “El hombre que se buscaba a si mismo” donde demuestra el poeta su capacidad en la ciencia ficción. A pesar de ser un escrito de los años 40 del siglo XX, tiene vigencia en los tiempos actuales. Agradecemos a don Julio Álvarez el cedernos dicho escrito que reposa en sus archivos. Disfrútenlo.

El HOMBRE QUE SE BUSCABA A SI MISMO


“Yo no soy quien soy”. Este era el principio falso de donde arrancaba toda la lógica extravagante del monomaniaco Mario Pinto. Seguramente, suponía, yo fui sustituido en la cuna por otro que no soy yo. ¿Cómo puede ser posible que yo, como desciendo, de una estirpe ilustre, me sienta con un alma de canalla y con un cerebro de estólido? ¿Por qué ese odio innato a toda ajena virtud y a toda ajena perfección?. Sé que debo ser generoso y no puedo serlo, sé que debo ser humilde y tampoco lo consigo. Mi inteligencia debiera tener vuelos muy altos y sin embargo no puedo copiar ni las mediocridades. Alguien estará luciendo en alguna parte del mundo todos los atributos que debieran adornarme. No hay duda, y ¿Dónde podré yo encontrarme con ese alguien para obligarlo a que me restituya mi personalidad, convenciéndolo de que él no es él sino yo porque yo soy él?. Tal vez mis condiciones no le cuadren como me cuadran a mí sus condiciones. La naturaleza es muy sabia y por eso da a cada quien lo que le corresponde... Decidido a viajar se puso en marcha buscándose a sí mismo y vagaba y vagaba por diferentes pueblos y ciudades porque él no era él. Un día sin darse cuenta a donde iba llegó a la capital; allí tuvo ocasión de explicar el objetivo de sus andanzas a varias personas con quienes se puso en relación para la solicitud de sus datos. Una de ellas le indico al doctor Alíen que era un hombre moreno de piel, desgarbado de porte y tosco de facciones. Le dio la dirección y una tarjeta, cerrada, de recomendación. El doctor después de haber leído la tarjeta que le presentara su recomendado, le tendió la mano afectuosamente, le ofreció su amistad y le dijo que una simpatía instintiva se le había despertado al verlo, pues le parecía que una extraña relación le ligaba hacia él. Mario se quedó viéndolo fijamente. Midió la superioridad moral e intelectual que se ocultaba en aquel cuerpo inadecuado y exclamó: ¡Eureka!. Pero luego, tratando de contener su entusiasmo y queriendo indagar mejor, le preguntó: “Bueno, y ¿cree usted doctor, que pueda existir alguna relación misteriosa entre nosotros? – Oiga usted Pinto, repuso el doctor: “Mis padres eran blancos, y digo mis padres, porque así me enseñaron ellos a llamarles, pero aunque llevo sus apellidos y fui su heredero universal, en esto hay un misterio: parece que yo fuera un adoptado, un substituido o algo así que ellos comentaban en voz baja cuando yo no era más que un pequeño y que no pude comprender jamás”. A medida que el doctor se expresaba, Mario Pinto se iba iluminando: sus ojos se ampliaban, sus labios se abrían en una sonrisa involuntaria y su cuerpo todo temblaba de emoción; y sin poderse contener ya más repitió entusiasmado: ¡”Eureka”! Todo está sacado en claro: Usted no es usted, usted soy yo. De manera, pues, que debemos devolvernos mutuamente nuestra personalidad. ¿No le parece? – Bueno, pero; ¿Cómo habrá de efectuarse eso? Preguntó el doctor. ¿Por qué no soy el doctor? Y siendo el doctor yo; por qué no es él yo?... ¡Ah! Porque nos cambiaron... Ajá, ya está doctor: usted se va para mi casa y yo me quedo en la suya y está hecho todo. –Muy bien, aceptó el doctor: venga para posesionarlo de la habitación que estaba ocupando mientras he sido usted y para que tome posesión de todo lo que le corresponde por ser usted yo... y el doctor recluyo a Mario Pinto en una celda del sanatorio que dirigía... El doctor Alíen era un célebre alienista que, si no le devolvió a Mario Pinto la personalidad que éste buscaba, en cambio devolvíole después de poco tiempo, la cordura perdida.


Héctor Ferdinando Rojas Meza


Don Lisandro Rojas padre del poeta


Héctor Rojas Meza en la Plaza Bolívar de Cabudare


Grupo Scout de Cabudare que fundó Héctor Rojas Meza


 Héctor Rojas Meza pintado por Hugo Camacaro

lunes, 7 de noviembre de 2016

EL TIEMPO LIBRE DE LOS CABUDAREÑOS


CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES

El tiempo libre de los cabudareños

Américo Cortez
Cronista de Cabudare

El cabudareño, desde tiempos remotos, fue buscando en el trajinar de su identidad, amalgamar todas las influencias de los moradores que viniendo de otros lares, fueron moldeando su vida.
En lo que respecta al uso del tiempo libre, una de las primeras referencias nos la hace Juan de Dios Melean, en su estudio “Cabudare” de 1.883, donde nos habla de las diversiones de los cabudareños. Según Melean “sus diversiones favoritas son los bailes, corridas de toros y de cintas, juegos de gallo, de billar y de bolos”. Si tomamos en consideración la Venezuela rural de ese entonces, debido a la faena de trabajo diario, que en la mayoría de los casos era en el campo, en horarios de muy temprano hasta media tarde. Al llegar en el siglo XX el cine (Sucre y Juáres), la radio y la popularización de las vitrolas, la llegada de circos y carruseles, hicieron que el cabudareño comenzara a desarrollar la pasión por el entretenimiento basado en espectáculos y eventos. Era un acontecimiento oír por radio las peleas por campeonatos mundiales o las actuaciones musicales en vivo en las radios, de los grandes artistas del momento, que desde Caracas llegaban a través de las ondas hertzianas. Igualmente los paseos preferidos de los cabudareños siempre eran los pozos de Tabure, las visitas a Barquisimeto, lo que ocupaba todo el día hasta las 4 de la tarde, ya que el transporte de Cabudare-Barquisimeto retornaba desde la plaza Altagracia, sin otra posibilidad. Así como ir al estadio al béisbol como deporte preferido.
Era normal que algún cabudareño, temperara en Río Claro, por motivo de alguna enfermedad, lo que aprovechaba para disfrutar de las templadas aguas de Guayamure. Otros de menos recursos y con la facilidad que ofrecían los caminos asistían por la carretera vieja a Yaritagua. Iban a las fiestas patronales en honor a Santa Rosa de Lima, en el cerrito. Así mismo la hermandad entre los sarareños y cabudareños conducía a muchos a visitar Sarare (Las Mayitas) y La Miel (Zaruro).
En el poblado cabudareño era normal ver en horas de la tarde a los jóvenes y adultos en la Plaza Bolívar, sitio de encuentro, para las noticias y comentarios del día, los chismes y las mamaderas de gallo, sin olvidar que era punto estratégico para echarse ojitos los enamorados. Por las tardes noches los adultos visitaban temprano los botiquines o botillerías donde se compartía, casi siempre en sana paz. Aún se recuerda la lotería de animalitos en el negocio Juan Bravo. Por otra parte otros visitaban familias por diferentes motivos: amoríos o encuentros para esperar la llamada de las campanas de la iglesia, que invitaban a recogerse, pues mañana era otro día.
Eran populares en los años sesenta y setenta, los bares “Mi casa”, “Mi Oficina”, “El Pildorín” y “La Rueda”. Este último que llamaban de mujeres de la buena (o mala) vida, mujeres alegres, que ofrecían sus servicios a los que circulaban por la calle Santa Bárbara. Mi madre me tenía prohibido andar por allí, porque pensaba que un niño de 8 años no debía aún entender lo que entendería luego.
Con el pasar de los años y con la explosión demográfica en Cabudare, las fiestas patronales, los toros coleados, los carruseles, los circos e incluso la asistencia a la iglesia dejaron de ser importantes para muchos. El crecimiento del pueblo creó una nueva dinámica social, basada en otros preceptos del uso del tiempo, pero esa es otra historia que más adelante escribiremos.
Tal vez podamos conseguir en ese cabudareño, el de antes y el de ahora, claves para preservar algo del viejo Cabudare.

Una vez, a finales de los setenta, mi amigo Miguel Pérez Matute dijo “Cabudare es una ciudad en franco progreso, hay de todo lo moderno, pero en cualquier momento se atraviesa en una calle un marrano que llevan a matar”. Miguel quizás buscaba con lo que decía, encontrar al pueblo que se fue y que no volverá. 


Cabudare. Casa de los López


 Avenida Libertador. A la derecha la Casa de Gobierno. Aún los burros andaban por la Avenida Libertador.


Julio Alvarez y Carlitos Rondón en su bodega de Pueblo Arriba


 La camaradería en la Plaza Bolívar