lunes, 8 de enero de 2018

HÁGASE LA LUZ

CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES

“Hágase la luz”

Américo Cortez
Cronista de Cabudare

Existen dos áreas de la vida que van de la mano, ya que su función, aunque muchas veces menospreciada, es fundamental para un desarrollo integral de un pueblo. Me refiero a la cultura y a la educación. Cuando se ven problemas, muchos dicen “falta educación” o “falta cultura”. Lo cierto es que está comprobado que los niveles de educación y cultura de un pueblo facilitarían las demás tareas en nuestra sociedad.

Un pueblo culto y educado tiene un mejor entendimiento del desarrollo del pueblo y su papel en él. Permite ocupar menos recursos en seguridad, aseo de las calles y parques, inversión en áreas públicas, que hoy día no se respetan y se dañan. Habría una ciudadanía más responsable y sería vigilante de lo que acontece. Esta responsabilidad no sería una carga, ya que la participación activa de muchos sería como dijo Simón Rodríguez “las cargas compartidas en sociedad son más livianas”

En Cabudare tenemos saqueados permanentemente los sistemas eléctricos del Parque “Ezequiel Bujanda”, La Plaza de los cultores (detrás del viejo estadio Terepaima, hoy estadio “Pedro José López Rivero”, el Monumento a Juáres, cercano a la entrada de Cabudare  e incluso los malhechores se roban las luminarias (si no las dañan) de la Plaza “Aquilino Juáres”, ubicada frente a la Alcaldía y Concejo Municipal. De igual manera sufre de desmantelamiento la Plaza Bolívar de Cabudare, en la cual se han llevado casi todos los bancos y la penumbra de noche la convierte en boca de lobo. Las penumbras causadas por los robos de luminarias de las plazas, aumenta la inseguridad.

Los Consejos Comunales, organizaciones sociales de todo tipo y la municipalidad, deben trabajar en conjunto, no solo reparando los daños a las plazas, sino creando y desarrollando planes de cooperación y educación, que hagan que los vecinos asuman responsabilidades directas, como lo establece la Constitución nacional y en los más jóvenes fomentar la conciencia necesaria para vivir en comunidad, con respeto a lo público.

Los planes culturales, recreativos y educativos que se puedan realizar en estas plazas, fomentarán la querencia necesaria. Como está la cosa hoy, toda inversión que se realice en estas zonas es perdida, pues deben acompañarse con proyectos de seguridad, convivencia ciudadana, recreación, educación y cultura. Participarían también grupos ecológicos y otros grupos organizados, incluyendo las diferentes corrientes religiosas.

En Semana Santa nos tocó pasar por dichas plazas y el comentario general es que necesario es organizarse para lograr la permanente contraloría y vigilancia, pues cada caso es particular y requiere participación activa de la gente.

En el caso del Parque “Ezequiel Bujanda” que contiene en sus espacios a: la ceiba histórica, el puente “San Nicolás”, la capilla del Nazareno, la quebrada Tabure, la cancha múltiple techada y el parque infantil, debe llegarse a acuerdos con las siguientes instituciones: Ateneo de Cabudare, Consejos Comunales del sector (pueblo arriba y pueblo abajo), comercios de la zona, parroquia San Juan Bautista de Cabudare,  las escuelas y colegios que utilizan la cancha techada y la municipalidad.
En el caso de la Plaza Bolívar: Destacamento de Tránsito terrestre, parroquia “San Juan Bautista”, Escuela “Ezequiel Bujanda” y Artesanal “Valmore Rodríguez”, comercios de la zona, consejo comunal del sector y municipalidad.
Con respecto a la plaza “Aquilino Juáres”, la plaza de los cultores y el monumento a Juáres deben participar: Consejo comunal del sector, municipalidad, grupo “Santa Bárbara en folklore”, Tamunangueros de Palavecino y comercios de la zona.
Todo por el principio de la corresponsabilidad que establece la constitución.


Trabajo en conjunto, en equipo, en comunidad, en alianza, etc. Lo podemos llamar como queramos, lo importante es la participación y cooperación solidaria de todos, para rescatar estos espacios, hoy esperando nuestro compromiso.




La ceiba histórica y el puente "San Nicolás"



Plaza "Aquilino Juáres" reconstruida en el año 2.000



Plaza Bolívar de Cabudare, vista desde la calle "Juan de dios Meleán", lado oeste.




Monumento a Juáres,
donde existió la casa de su nacimiento

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HABLANDO DE GOBERNADORES

CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES

Hablando de gobernadores


Américo Cortez
Cronista de Cabudare


Estudiar la vida de quienes forjaron la actitud responsable, patriótica, moral e incólume en el manejo de las rentas públicas de nuestra gobernación, debería ser obligación de los que quieren gobernar nuestro Estado Lara. Estudiar esos hombres preclaros, que incluso colocaron de su bolsillo dinero, para resolver problemas de la colectividad.
A propósito de las próximas elecciones para la Gobernación, traigo un personaje, digno de admiración, por todo lo que he dicho y mucho más. Me refiero a Aquilino Juáres. Militar, estadista, orador, escritor, músico y magistrado civilizador. Estudió gramática castellana y francés; lengua que hablaba muy bien. Hizo cursos de filosofía, de literatura y música clásica. “Digno de sus charreteras y de la magistratura”, como lo dijo su paisano cabudareño Francisco de Paula Vásquez. Fue Juáres Comandante de Armas del Estado Lara, Presidente del Estado varias veces, Senador al Congreso Nacional y Ministro de Guerra y Marina; mostrando honradez a toda prueba, al punto de morir en Barquisimeto, en completa pobreza y con la casa hipotecada.
Antonio Álamo lo llamó “Juáres el nuestro”, para diferenciarlo del prócer mexicano Benito Juáres y para darle todo el gentilicio larense que demostraba el General cabudareño en su vida pública.
Había nacido el 05 de enero de 1.846 en Cabudare, en una casa que existió donde hoy vive la familia González y donde existe un pequeño monumento en recordatorio al héroe.
En 1.859, cuando tenía 13 años fue reclutado en Gamelotal. A los dos días tuvo su bautizo de fuego, de tal manera que fue inmediatamente ascendido a sargento. Luego con los federales peleó en muchos combates hasta alcanzar el grado de General. Fue su obra como civil lo que lo encumbró. Nunca lo cegó la gloria militar, era humilde y recio de carácter, lo que convivía con su amor por las artes, la cultura, la educación y el progreso.
Poseía Juáres una mentalidad propia de las almas inteligentes y llenas de admiración por las leyes y su cumplimiento. Como Gobernador protegió las industrias y las garantías ciudadanas.
Uno de sus adversarios a la Gobernación, Leopoldo Torres, no entendió porqué después de la acérrima campaña que llevó adelante contra Juáres, al ganar éste, le llamó para que fuera su Secretario de gobierno. Torres le preguntó las razones y Juáres le dijo “nadie mejor que usted, para que vigile que nadie se robe nada en mi gestión”, y fue tan pulcra, que Leopoldo Torres se convirtió en el primer admirador de Juáres.
Construyó el Parque Miranda, comenzó el teatro, que hoy lleva su nombre, la cárcel, la luz eléctrica para la ciudad, escuelas diurnas y nocturnas para las amas de casa y trabajadores, becas para niños, pensiones para educadores. Becó para Europa a Julio T. Arce, Franco Medina y Eliecer Ugel, entre otros. Tocaba la flauta y gustaba recitar a los clásicos.
Fue Gobernador dos veces: De 1.872-1.873 y de 1.894-1.898. Su respeto en el manejo de las rentas públicas y su conocimiento de las leyes le hicieron proteger los derechos de sus opuestos. Respetó la prensa. Tuvo pulcritud y honestidad con los dineros del pueblo. Todos los años publicaba el Libro de Rentas, donde explicaba en que se gastaba el dinero y con lo que quedaba hacía obras de caridad.
Si alguien quiere Gobernar en Lara, debe pasearse por la vida de este cabudareño, quien se retiró de la vida pública “a esperar que sus huesos lo vencieran”, como dijo una vez.

Alma buena y humilde, fiero en el combate por las libertades y amante de las bellezas de la vida. Antonio Álamo, su biógrafo y amigo dijo “Su respeto a las leyes, su entendimiento por el derecho de los demás, lo hicieron un dechado de virtudes ciudadanas. Si Juáres no hubiera sido hombre militar y político, hubiera recorrido el mundo abrazando las artes que tanto amó, pues su corazón estaba hecho para lo sublime”.




General Aquilino Juáres Rumbos





Busto del General Aquilino Juáres, en la plaza que fuera decretada con su nombre en 1.946, con motivo del centenario de su nacimiento y construida en 1.962. El pueblo la conoce como plaza La Cruz, ya que "la Cruz Salvadora", monumento del siglo XIX, quedó dentro de la plaza y no fue sino hasta 1,996 cuando se colocó el primer busto.
Está ubicada frente al Concejo Municipal de Cabudare



Monumento a Juáres, construido en 1.946,
con motivo del centenario de su nacimiento.
Allí existió la casa donde nació el ilustre cabudareño.
Ubicado cercano a la entrada de Cabudare.

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CARTA AL NIÑO JESÚS CABUDAREÑO

CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES

Carta al Niño Jesús cabudareño

Américo Cortez
Cronista de Cabudare

Querido niño Jesús:
Mi madre siempre me dijo que primero debía pedirte por los demás. Pues haciendo caso a mi mamá, quiero que logres la paz del mundo y eso solo será posible si las armas nucleares son desactivadas, pero todas, que no quede ninguna. También quiero que todos los niños del mundo sean felices, y eso será cuando el hambre y la miseria no existan en ningún hogar. Que no exista explotación y esclavitud laboral. Debemos cuidar nuestro ambiente. Debemos dejar de contaminar y trabajar juntos por el respeto al planeta. Además ilumina el pensamiento de nuestros gobernantes para que hagan feliz a nuestra patria.
Ahora, si puedo empezar a pedirte por mi pueblo, que es el tuyo.
Es necesario que los vecinos respeten las normas de convivencia, que no boten la basura en la calle, que arreglen los botes de agua en sus casas. Si todos colocamos nuestro pequeño esfuerzo, tendremos una mejor ciudad. Por supuesto la convivencia ciudadana, convertida en alma y corazón, día a día, ayudará a la construcción del Palavecino que queremos.
Hay tantas cosas que quisiera, que son milagros que tu no podrás cumplir y no es que no crea en tu poder, pero de no ser así, pido por las almas de tanta gente que hicieron felices a los cabudareños, también a mi.
Ah, como quisiera comer de nuevo unas alfajoras de Juan Tista o sus biscochos cabudareños, salidos de aquel desvencijado horno y que traía todo el amor que tenia por Cabudare, manifestados en la gloria de comerlos.
Ah, como quisiera tomar la avena de Simón Valera, que eran el premio cuando era monaguillo y salíamos todos en carrera a su negocio, frente a la plaza Bolívar, en la vieja casona que fue en el siglo XIX de la casa de gobierno de Cabudare. Aún es secreto bien guardado. La mejor avena del mundo.
Ah, como quisiera bañarme de nuevo en los bucos que regaban los sembradíos de caña y comer sentado, bajo los árboles: mangos, tamarindos, mamones, jobos y mameyes que “robábamos” de las haciendas del cañamelar cabudareño.
¡Ah mundo! un paseo a los pozos de Tabure, con sus aguas frías y cristalinas, donde nos sentíamos dueños del mundo.
Ah, los viajes a “Los Cristales” o a Terepaima con Enrique Perláez, en aquella camioneta roja y negra. Todo un acontecimiento para conocer los espacios que llevo en el corazón.
Ah, mi querida escuela artesanal con los juegos de pelotica de goma que eran para mi como una serie mundial.
Ah, los juegos de mi primer beisbol, en el campo del “Borinquen” y de la “Fortunato Orellana”, todos los domingos. Salíamos desde el abasto La Ceiba, el de Pastor, con el equipo de guantes y aperos que él guardaba con celo.

Ah, los juegos clase “A” en el estadio “Terepaima”. Ver a mis primeros héroes deportivos: los Rojos de Zanjón Colorao, el Juáres de “Frasco e leche”, el equipo del Central Turbio, los Caciques de La Piedad, el Victoria de Los Rastrojos, el Terepaima de Pedro López.

Ah mundo, son tantas cosas y sé que aunque no me puedas volver a esa época, harás que vivan en mi corazón por siempre. Por lo demás solo pido salud para todos y un deseo infinito de alegría y prosperidad para mi pueblo. Sé que no me vas a fallar.



Los pozos de Tabure, la gloria.




Comer las frutas de las haciendas, todo un placer.



La avena de Simón Valera, en la esquina de Juan Bravo.




Las alfajoras de Juan Tista.
Lo más cerca del cielo que pude llegar.

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ULTIMO DEL AÑO

CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES

Ultimo del año


Américo Cortez
Cronista de Cabudare

Al llegar el último mes del año, al llegar Diciembre, la vida se convierte en una madeja de sensaciones, que van desde la alegría propia del mes de la navidad, pasando por las reflexiones, tristezas, melancolías y promesas de quienes creen que al pasar el umbral del 31 de Diciembre se transformarán en mejores personas. Puede ser que sicológicamente alguien lo crea, pero si no hay propósito de enmienda y sinceración en los actos de la vida, no pasará nada.
Cuando Cabudare era un tranquilo pueblo, era costumbre prepararse para la navidad, empezando en noviembre, algunos mucho más allá, pues había el compromiso familiar, social, en el trabajo y otros que hacían todo un manifiesto de entrega a la navidad. Sacar las figuritas para el nacimiento, limpiarlas, revisar las luces, que año a año se guardaban. Salir a buscar barba e´ palo y musgo, las cajas y cartones y la preparación del diseño y ubicación del nacimiento y convertirlo en vitrina de exhibición para los vecinos y amigos. Algunos más comprometidos con su cristiandad, organizaban la novena al niño, rezándole rosarios y cantando desde el 16 al 24 de diciembre, lo que obligaba a la familia a atender a los invitados y participantes, con biscochos, sopa, aguardiente, hallacas y resbaladera.
Sin duda, era todo un acontecimiento en el pueblo prepararse para la navidad. La compra de los estrenos, los fuegos artificiales, tarjetas de navidad, regalos y la carta al niño Jesús.
Los juegos de aguinaldos eran el día a día, sobre todo entre enamorados, que ante el pretexto del juego se relacionaban más tiempo y obtenían premios que profundizaban sus amores. También se acostumbraba regalar tarjetas de navidad. En algunas familias eran preparadas en cartulina y dibujadas, adornadas y pintadas por los niños, de manera que cada una era original y única, toda una pieza de colección.
Las señoras hacían las compras necesarias para la cena de noche buena, día de navidad y año nuevo. Hasta las familias más humildes tomaban previsiones para atender a los visitantes amigos y familiares, con cualquier cosa, pues era un deber cristiano compartir y excitar la solidaridad y amistad. La espera de alguna parranda que llevaba el mensaje musical de la navidad. Era todo un poema: los músicos tocando y cantando y todos mirando el nacimiento, como buscando respuestas a sus peticiones, alegrias y angustias.
Los sermones de la iglesia iban dirigidos a despertar y redimensionar la solidaridad y cooperación entre todos, por lo que cada quien sentía la voz y mirada acusadora del cura, cuando no hacía lo necesario para ser solidario y honesto en navidad.
Además, las misas de aguinaldos a las 4 de la mañana, luego se pasaron a las 5 y hoy se realizan a las 6, de manera que ahora el alba nos sorprende rápidamente y nos quita esa sensación de ser dueños de la noche y el amanecer. La misa del gallo el 24 a la medianoche reunía a todo el pueblo en santa paz.
Los asistentes a las misas organizaban amaneceres en sus casas, cantándole al nacimiento y compartiendo algún alimento y bebida. Aún hoy, luego de la misa, se lleva el niño Jesús de la iglesia a casas para los rezos de la novena. Cada familia anfitriona corre con la atención a los asistentes, entre los que se encuentran el cura, monaguillos, músicos y coro, además de los pegones, que casi siempre son los que más disfrutan.
Hay razones para seguir fomentando y protegiendo estas acciones cristianas, comunitarias y familiares, hermosos momentos de encuentro y alegría, de reflexión, que nos acercan a los preceptos navideños.

Desde “Cabudare, bucos y mameyes” deseamos que la dicha familiar y la buenaventura se derramen en los corazones de nuestra gente, de nuestro pueblo y así podamos el año próximo emprender con entusiasmo y decisión los retos que la vida y la sociedad nos imponen.


Humildad ante el niño Jesús



La parranda Sarao ante el pesebre de Pedro Escalona



Cantando en las comunidades, llevando la buena nueva

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jueves, 7 de diciembre de 2017

Sobre el concurso de cronista municipal

CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES
  


Américo Cortez
Cronista de Cabudare


Con la muerte repentina del profesor Taylor Rodríguez García, cronista oficial del municipio Palavecino, que dejó un vacio en la vida cultural de nuestra tierra, se abrió la necesaria aplicación de la Ordenanza, que establece, entre otras cosas, abrir un concurso para la selección de un nuevo cronista.

El Concejo Municipal, en acuerdo de cámara No. 184, del 16 de noviembre del año en curso, decide comenzar el procedimiento para el concurso para la designación del cronista municipal.

El 20 de noviembre se envía la correspondencia a los jurados, que según la ordenanza son: El presidente de la comisión de cultura y educación del Concejo Municipal, un miembro de la Asociación de cronistas del Estado Lara, un representante de las asociaciones socioculturales del municipio Palavecino y un representante del departamento de cultura de la Universidad “Fermín Toro” y uno del departamento de cultura de la Universidad “Yacambú”. Para ello se les notifica que tienen tres días, luego de recibida la correspondencia, para designar a su representante como jurado.

El día martes 21 de noviembre, aparece en “El Diario de Lara”, el aviso del concurso sin esperar la instalación del jurado, el día 22 de nov., un día después se coloca la convocatoria a concurso en la página web del Concejo Municipal (debió ser el mismo día 21), el jurado fue convocado, para una reunión, el viernes 01 de diciembre, es decir, pasados cuatro días del fin del lapso de inscripción de participantes, a pesar que en la convocatoria dice expresamente “El concurso será realizado al primer (01) día hábil posterior una vez cumplido el lapso de recepción de documentos, … en el cual resultara ganador quien obtenga mayor puntuación en el baremo que a los efectos elaborara el jurado evaluador,..” . Solo se inscribió una persona, que tuvo “la suerte” de ver el anuncio publicado un solo día en el vespertino “El Diario de Lara”.

El día viernes 01 de diciembre, en la reunión del jurado se encontraban: la Presidenta de la Comisión de educación y cultura del Concejo Municipal, el presidente de la Asociación de cronistas del Estado Lara, estando ausentes el representante de las asociaciones socioculturales del municipio, el de la Universidad “Yacambú” y el de la Universidad “Fermín Toro”. El argumento que se expuso, a viva voz, fue que la Universidad “Fermín Toro” no había dado respuesta al llamado, que las asociaciones socioculturales no se habían presentado y que el representante de la Universidad “Yacambú” “avalaría lo que decidiera el jurado” y por esa razón se decidió colocar como jurado a dos trabajadores del Concejo Municipal. Pude comprobar con las más prestigiosas instituciones culturales del municipio que no fueron en ningún momento convocadas, entiéndase: Ateneo de Cabudare, Unión de Tamunangueros de Palavecino, Casa de la Cultura de Cabudare y otras.

El presidente de la Asociación de cronistas de Lara, consideró ilegal las nuevas designaciones, no avaló la reunión e introdujo el día 04 de dic. Un escrito para ser leído en la sesión del día martes 05 de dic., que hizo que se pasara el caso al Sindico Municipal, quien debe elaborar informe y ser presentado en plenaria.

Me hago algunas preguntas. ¿Por qué no se llamó al jurado antes de convocar el concurso?, ¿por qué se publicó la convocatoria un solo día, garantizaba eso la participación?, ¿Por qué no se notificó del llamado a los cronistas parroquiales?, ¿Por qué no se revisaron las razones de ausencia de tres jurados?, ¿por qué no se suspendió la reunión y convocarla de nuevo?, ¿por qué no se convocaron las asociaciones culturales?, ¿Por qué ante una sola persona inscrita no se prolongó la convocatoria?, ¿por qué se sustituyeron dos jurados por trabajadores del Concejo Municipal?, ¿por qué si se vencieron los lapsos colocados en la convocatoria se siguió con el procedimiento?, ¿Quiénes elaborarían el baremo si faltaban tres jurados naturales del concurso?, ¿Cuál era la prisa?.

Esperamos que la sensatez y la sindéresis hagan que le aclare el asunto y tengamos un concurso, con todas las de la ley, so pena de ponerlo en sospecha.


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martes, 5 de diciembre de 2017

domingo, 3 de diciembre de 2017

jueves, 16 de noviembre de 2017

CHARLA CORDIAL

CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES

Charla cordial


Américo Cortez
Cronista de Cabudare

En 1.999 publicamos en “El Kabudari”, periódico del Proyecto Cultural Sarao, un pequeño discurso de Héctor Rojas Meza, de  1.934, con motivo de iniciarse las refacciones al templo de “La sagrada familia” de los Rastrojos. Interesante verbo melancólico del poeta. De nuevo, gracias a don Julio Álvarez Casamayor, que colocó en nuestras manos el texto, para el disfrute de los rastrojeños y cabudareños en general. A continuación el escrito.

Aquí estoy, esta vez, tomando parte de esta velada, promovida a beneficio de nuestro templo, por un grupo de distinguidas personas, entre las cuales se encuentran los apreciables caballeros Don Eustaquio Yépez y Juan José Palma, quienes son como representativos de la colonia tocuyana en esta población, laborando al lado del General Juan Bautista Segovia, Jefe Civil de este municipio y representativo de los rastrojeños nativos como Tobías Escobar, Leonardo Alvarado Guevara y otros entre los cuales se encuentra este modesto servidor, junto con González Meléndez, que es rastrojeño por afinidad, en las filas de los que han puesto su buena voluntad por mantener el sagrado fuego del entusiasmo que ha distinguido siempre a este pueblo laborioso y humilde, que tuvo la gloria de alojar bajo el añoso dividive, la cabeza de los milagros y la lengua de las maravillas de nuestro Libertador, una noche de noviembre de 1.813.
Este pueblo, cuyo pasado llena de infantiles recuerdos de alegría, mí hoy torturado corazón. Aquí en una casita de la “calle nueva”, se abrieron mis ojos a la luz y lancé el primer grito de horror a mi existencia, grito que sofocaron los besos y ternuras de mi madre, que Dios me ha conservado para que me consuele en el sufrir. Aquí crecí querido y consentido por todos los rastrojeños. En este templo, que hoy se refacciona, recibí los primeros sacramentos, bajo la cura de almas de mi padrino el Pbro. Regino Aular, aquel humilde y popular levita que por santo y gallero pudiera proclamarse patrón de este deporte. Aquí aprendí a leer, en la escuela de mi otro padrino el señor Andrés Mata Verde, que se adelantó a la moderna enseñanza y quien era además consumado legista y literato.
Yo dispersé, junto con otros muchachos, las cenizas del combustible de la fábrica de jabón, que amontonaba en la calle, la señora María Jesús Segovia, aquella austera matrona, ante quien temblábamos todos los chiquillos de la época. Yo me bañé en la acequia y comí mangos y mameyes del caney del señor Sequera. Yo cargué agua del pozo “del común” y bebí leche de las cabras de “Curibajana”, una de las cuales fue mi nodriza. Yo cuqueaba los perros de Juan de Dios Moreno y formaba en las filas guerreras del llamado “Capitán de las ánimas” Pedro Ortíz y demás muchachos imitadores de las guerras que a menudo se sucedían en aquellos tiempos. Era marchante en la pulpería de Antonio Sequera, tenía mi taturo en la de Juan Delgado y pedía ñapas sin gastar, en las de Pedro Burgos, Perucho Salas y Palacios Alvarado. He llorado con ellos, como estoy en esta hora feliz. Hace veinticinco años vine de Cabudare, henchido de ilusiones a vivir en mi pueblo con mi esposa, en una inolvidable luna de miel. La muerte destruyó mis esperanzas y transformó mi vida de alegría en vida resignada de vencido. Estaría celebrando en este tiempo mis bodas argentinas, sino faltara la que fuera en mi vida la sal de mi existencia, pero valga por ello esta velada en donde están los hijos de nuestro matrimonio tomando parte de ella.
Queridos coterráneos, no vayáis a creer que me siento orgulloso de otra cosa más que la modestia de ser hijo de esta pequeña aldea, aldea sin nombre que todavía conserva el de rastrojos de don Juan de Alvarado. Aldea sin tradiciones novelescas, como la antigua Roma, que fundaron los hijos de una loba y la leyenda azul de las Sabinas. Aldea solamente laboriosa, donde sus hijos viven esa vida apacible del que desdeña “el mundanal ruido y sigue la escondida senda por donde han ido los sabios que en el mundo han sido”.
Señores.
r en la querencia por lo nuestro, lo que resalta y profundiza la identidad.


Queda a Los Rastrojos y a Cabudare, a nuestro gobierno y a su gente la tarea. Y a ti morocho recordarte que “no hay plazos que no se cumplan, ni deudas que no se paguen”.



Composición realizada en óleo por Hugo Camacaro,
donde aparece Don Héctor Rojas Meza,
 la iglesia "Sagrada familia"  y parte de la plaza Bolívar


Casa de la familia Giménez
ubicada frente a la plaza Bolívar de los Rastrojos


Don Héctor Rojas Meza

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UN DIVIDIVI Y UNA CEIBA

CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES

Un dividivi y una ceiba


Américo Cortez
Cronista de Cabudare


En nuestro municipio Palavecino existen dos árboles de especial significación y también deberían serlo de consideración. Un dividivi que vive latente, esperando que se dictamine si vive y una ceiba (jabillo), frondoso testigo vivo que cada día se resiste al maltrato y a que le digan jabillo, pues la sabiduría del pueblo cabudareño siempre le ha llamado ceiba y la fuerza de la costumbre se impone. Además ¿qué tiene de malo eso?.
El dividivi y la ceiba tuvieron bajo su sombra al hombre más grande de América,  Simón Bolívar, el 9 y el 10 de noviembre de 1.813, respectivamente, cuando recorrió los caminos de Cabudare. Esta semana pasada se cumplieron 204 años de ello.
Hoy el dividivi, del cual solo queda el tronco, vive bajo resguardo de la familia Rodríguez Parra, en Los Rastrojos, diagonal a la iglesia “Sagrada Familia”. Su más celoso cuidador Rafael, el morocho, ya no está con nosotros y recuerdo, cuando, en mi trabajo como cronista, programaba visitas a su casa, para que los niños recibieran la energía de ese tronco, aparentemente muerto, y que en su cuerpo han crecido flores y plantas ornamentales. ¿Será que aún hay energía en él?. El morocho le miraba como quien ve a un anciano esperando consejo y los ojos le brillaban de orgullo al contar la historia, al saber su alegría y responsabilidad de mantenerlo, cerca de su casa y su corazón. ¿Cuántos secretos del Libertador, tendrá guardados?, ¿Qué dijeron ese 9 de noviembre Palavecino y Bastidas a Bolívar al incorporase al ejército libertador?. Es necesario buscar la forma para saber si es posible sacar de su ADN unos hijos, para sembrarlos en las escuelas. ¿Cómo se verá un dividival, con los hijos del histórico, en la avenida Intercomunal de Cabudare a Los Rastrojos?. Lo otro que falta, es cumplir el proyecto que preparaba con el morocho de realizar en ese hermoso patio de su casa, “En el Dividivi”, una serie de actividades culturales: recitales, ponencias, charlas, tenidas, etc. Ello, seguramente sería el complemento que el morocho celebraría desde donde esté.
Otro caso similar pasa con la ceiba histórica de Cabudare, que tiene ya algunas ventajas. Forma parte del complejo llamado desde 1.965 Parque “Ezequiel Bujanda”, tiene a su lado el puente San Nicolás (1.865), la quebrada Tabure, la capilla “El Nazareno”, la cancha techada y el parque infantil. Allí se realiza todos los domingos el programa del Ateneo de Cabudare “Contemos bajo la ceiba”. Sin embargo necesita, debido a su edad, periódicos exámenes fitosanitarios y una recuperación total de los espacios adyacentes, que garanticen todo el parque y la permanencia del árbol en el tiempo. Fue denominado por la Gobernación del Distrito Palavicini el 12 de marzo de 1.946 como Monumento Histórico y es quizás el altar de la patria en Cabudare. Se realizaban bajo su sombra velorios del sepulcro, los viernes santos. Hubo navidades en que se le colocaban luces, cual arbolito. Se realizaban discursos electorales. Allí estuvo Luis Beltrán Prieto Figueroa y fue él quien públicamente dijo “no sé por qué lo llaman ceiba  si esto es un jabillo”.
Estamos preparando un vivero, para que sus hijos llenen el valle del Turbio, el Parque Terepaima y más. Se recuerda ese 10 de noviembre de 1.813 cuando Bolívar resolvía bajo su sombra como subir a la meseta, a la llamada batalla de Barquisimeto y como los cabudareños esperanzados en la libertad se sumaron al ejército.
Como símbolos naturales e históricos hay tareas que acometer para darles el merecido y justo lugar en nuestra historia.
La energía que el dividivi y la ceiba emanan, nos recuerdan la tarea que los maestros (as) y cronistas debemos llevar adelante. Profundizar en la querencia por lo nuestro, lo que resalta y profundiza la identidad.

Queda a Los Rastrojos y a Cabudare, a nuestro gobierno y a su gente la tarea. Y a ti morocho recordarte que “no hay plazos que no se cumplan, ni deudas que no se paguen”.



La histórica ceiba (jabillo) y el puente San Nicolás.


El dividivi de los Rastrojos,
ubicado en la casa de los Rodríguez Parra.


histórico camino por donde pasó Bolívar
y el ejército Libertador.
 Foto a la altura de la entrada al caserío "Zanjón colorao"


Puente San Nicolás y la histórica ceiba donde estuvo el Libertador el 10 de noviembre de 1.813.

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domingo, 5 de noviembre de 2017

PRESBÍTERO DANIEL VIZCAYA. LA HUMILDAD COMO VIRTUD




CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES


Presbítero Daniel Vizcaya. La humildad como virtud


Américo Cortez
Cronista de Cabudare

Cabudare ha dado al escenario de las virtudes, a personajes que llenaron épocas, muchos de ellos olvidados, no solo por el tiempo, sino por ese trajinar nuestro, con el cual echamos al olvido los valores de nuestro terruño.
En su corta vida, de apenas 44 años, marcó Daniel Vizcaya la segunda parte del siglo XIX de la iglesia venezolana. Tuvo condiciones innatas para el conocimiento de diferentes ramas del saber: filósofo, filólogo, historiador, periodista, políglota, exégeta, escritor, orador profundo y supremo y cargado de una humildad a toda prueba. Había nacido en Cabudare, al lado de la quebrada Tabure el 26 de octubre de 1.848. Hijo de Etanislao Vizcaya y Petronila Cortés. De joven vistió el hábito talar ordenado por el Ilustrísimo Señor Víctor José Díaz, primer Obispo de Barquisimeto. Acompañó en su gestión pastoral a su paisano cabudareño el Arzobispo de Caracas y Venezuela José Antonio Ponte, quien por su talento le nombró su secretario y le acompañó en todas sus visitas pastorales. Fue cura de la parroquia Santa Ana de Caracas y la santa sede le nombró Misionero Apostólico.
En 1.890 fue electo individuo de número de la Academia Venezolana de la Lengua, ocupando el sillón “B”. Se dice que el sillón estaba maldito, ya que después que lo ocupara Antonio Leocadio Guzmán, todos los electos (4 prominentes miembros de la iglesia) fallecieron prematuramente, como le sucedió a Vizcaya, apenas dos años después de ser electo. Su origen humilde y buenas maneras afirmadas en su corazón por sus padres, le hicieron del aprecio de la comunidad llana y la sociedad caraqueña.
En Caracas la sociedad le abrió sus puertas y trazó amistad con gente que gustaba de recibirle en su hogar, por su exquisita conversación y conocimientos. De igual manera disfrutaba de encontrarse con la gente más pobre. Era una especie de Obispo Myriel de “Los Miserables”, que se encontraba a gusto con los ricos y los pobres y que acudía a los ricos a pedirles limosnas que luego repartía entre los más necesitados. Aún siendo Vicario de la catedral de Caracas nunca tuvo bienes de fortuna.
Visitaba permanentemente el humilde restaurante de la negra Telésfora del pasaje “Linares” y cuando una familia mantuana le invitaba a comer (uno de sus placeres favoritos) se excusaba diciendo “no mijita, no puedo ir porque voy a comer el mondonguito de Telésfora”. Allí conversaba con poetas, estudiantes y maritornes, con los cuales compartía libros, conversas y que le esperaban para aclarar dudas sobre literatura, historia y demás. Su biblioteca era visitada por todos, debido a que solo traía libros de sus viajes a Estados Unidos y Europa, lo que llamaba “el alimento del espíritu”. Siempre prefirió a los de abajo. Aunque iba camino a ser Obispo, se conformaba con dar consejo a sus superiores, los que le buscaban para escuchar sus juicios.
En Roma se hizo amigo del Papa León XIII, con quien compartió correspondencia.
Su carrera y su modestia corrían de la mano. Renunció al cargo de Canónigo de la Sociedad Internacional Misionera. Recibió en 1.889 la orden “Pro Ecclesia et Pontifice” del Vaticano.
Escribió el compendio de gramática iloco-castellana, de obligatorio estudio para curas de habla hispana que viajan a Filipinas.
Nunca tuvo bienes materiales. No aceptó ser Obispo de Guayana. Renunció a ser canónigo en la iglesia metropolitana de Caracas, para servir con humildad en la iglesia de Santa Ana de Caracas.
Murió joven, cuando su intelectualidad y memoria prodigiosa lo encumbraban a mejores propósitos. La avenida principal de “La Mata” en Cabudare lleva su nombre desde el 24 de julio de 1.983.

Al momento de su muerte ocurrida el 23 de febrero de 1.892 trabajaba conjuntamente con el Vaticano en una historia de la iglesia. Cuando muere quedó demostrada su pobreza, que llevaba con orgullo. De limosna se hicieron los gastos de su enfermedad, funerales y entierro, pues lo que obtenía lo entregaba en limosnas a los necesitados. Llamado “lumbrera de la iglesia”, “orador de trueno y miel”, piadoso e ilustrado sacerdote, orgullo cabudareño del verdadero misionero de Jesús. 



Pbro. Daniel Vizcaya.
Retrato aparecido en "El cojo ilustrado",
al momento de su muerte.

Avenida "Pbro. Daniel Vizcaya",
como Avenida La Mata. Lleva su nombre a petición
del señor José Ramón Brito, ilustre cabudareño.
Se inauguró con su nombre el 24 de Julio de 1.983, cuando el Bicentenario de Simón Bolívar.


Busto del Presbítero Daniel Vizcaya,
ubicado en la Plaza "Los Ilustres", en la entrada de Cabudare


Retrato de Daniel Vizcaya,
 realizado por José Ramón Brito Calles

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CRONISTA DEL FUTURO


CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES

Cronista del futuro


Américo Cortez
Cronista de Cabudare


En días pasados recibí invitación, por parte del Presidente de la Asociación de Cronistas del Estado Lara (ASOCROLARA), el amigo Romel Escalona, para participar como ponente en el II Encuentro de Cronistas latinoamericanos, a efectuarse en San Felipe, el mes próximo. Ello me hace reflexionar sobre la razón de ser del oficio de cronista. He releído algunos pasajes de libros sobre la crónica: “Oficio de cronista” de Wilfredo Bolívar, cronista de Araure; “La microhistoria italiana” de Carlo Ginzburg; “El paradigma indiciario” de Giovanni Levy; “Historia Regional” del mejicano Carlos Aguirre Rojas; “Las nuevas tecnologías” de varios autores y otros, con la intención de revisar nuestro papel como guardianes de la historia, de los archivos, del patrimonio, de la cotidianidad y de la memoria. Por ello decidí embarcarme en un tema, para mi ponencia titulada “Cronista del futuro”. Aunque parezca paradójico este título, es en verdad el elemento que más me angustia y me entusiasma de este oficio. De cara al futuro, ningún cronista debe evitar enfrentar el gran reto que nos impone el inexorable paso del tiempo y los nuevos desarrollos tecnológicos.
En el pasado reciente, antes de la aparición de las nuevas tecnologías que ahora arropan cualquier área de la vida pública, el cronista se “defendía” fundamentalmente con las publicaciones, libros, periódicos, escasas apariciones en radio y televisión, publicaciones artesanales y las constantes charlas y exposiciones. En el mejor de los casos, con las herramientas basadas en grabadoras, fotografías y los más afortunados con video beam y computadoras.
Hoy el internet, las redes sociales y mucho más, ofrecen una casi infinita posibilidad de resguardo, proyección e intercambio de información, hasta en tiempo real, de tal manera que podemos acelerar y propiciar más interés en este oficio, que cada vez interesa menos a los jóvenes. Competir en las nuevas tecnologías con la gran cantidad de elementos de esparcimiento, distracción y entretenimiento, al alcance de los niños y jóvenes, es harto difícil o para decirlo en criollo “pelea de tigre contra burro”.
Debemos llenarnos de nuevas estrategias, nuevas formas de abordar el estudio y divulgación de la historia y la crónica, que la hagan más atractiva. Aún llegando al cenit de éxito, no será total, ya que las políticas educativas desde las escuelas y liceos, deben abonar la superación del desinterés actual por la crónica y la historia, como elementos para el desarrollo integral del individuo.
Sin embargo, debemos hacer nuestro mejor esfuerzo al respecto. Para ello trabajo en este momento en el uso de la mayoría de los formatos posibles: twitter, facebook, blog, youtube, whatsapp, listas de correo electrónico y otras, que van más rápido que nuestras intenciones, y que por lo menos garantizan la permanencia en el tiempo de la información, que debe ser nuestra mayor preocupación. Toda información guardada en formatos en desuso, corre el riesgo de perderse. A todos nos ha pasado, que perdemos información, de lo cual solo queda el recuerdo. No debemos temer a lo nuevo. Las tecnologías no son malas “per ce”, depende del uso que le demos.
Aleccionarnos, hacernos conscientes y entender la necesidad histórica de emprender el camino a convertirnos en “cronistas del futuro”, no significa abandonar las cosas que ya hacemos y como las hacemos, ni la nostalgia por lo pasado, sino, amoldarnos y adaptarnos a lo nuevo para preservar lo viejo.

Mi maestro Julio Alvarez Casamayor, con sus 98 años, hace tiempo me dio una clave para entender lo que escribo. Ante la pregunta que le hice “don Julio ¿qué tiempo es mejor para usted, cuando estaba joven o el actual?”, a lo que contestó “el actual”. Repregunté “¿cómo es eso, si ahora no puedes hacer muchas cosas que hacías cuando joven?” Y la respuesta de los años vividos fue tajante “lo que pasa es que a ti nunca te sacaron una muela con un alicate”. Lo que demuestra que debemos adaptarnos a los nuevos tiempos, sin perder la sensibilidad ante el pasado. 


Aprender de la tecnología.



El cronista del futuro 


Ser o no ser.

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LOS NOVIEMBRES EN CABUDARE


CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES

Los noviembres en Cabudare


Américo Cortez
Cronista de Cabudare


En los pueblos existen fechas que los identifican. En Barquisimeto, la procesión de la Divina Pastora el 14 de enero es vital en la vida de la ciudad, al punto que después de esa fecha es que los barquisimetanos empiezan sus actividades en forma.
Hablando de Cabudare, el mes de noviembre, debería ser el mes emblemático, por diferentes razones. En el onceavo mes se conmemoran y celebran días de carácter histórico, patrimonial en las tres parroquias.
Empecemos por el 09 de noviembre. Ese día del año 1.813, el Libertador Simón Bolívar y el ejército patriota, viniendo de Gamelotal, pernoctaron en Los Rastrojos. La tradición cuenta que bajo un dividivi que estaba donde hoy es la casa de la familia Rodríguez Parra y del cual aún queda el viejo tronco, descansó el Libertador. Fue ese día que se incorporaron al ejército, Cristóbal Palavecino y José Gregorio Bastidas. Como recuerdo de la fecha. Existe allí una plaza que recuerda el hecho.
Un día después, El 10 de noviembre, entraron en Cabudare y se detuvieron en la hoy vetusta ceiba (jabillo) que está al lado de la quebrada Tabure, hoy le acompaña el puente San Nicolás. Fue allí, bajo nuestro emblemático árbol, donde Bolívar planificó la subida a la meseta de Barquisimeto para enfrentar al ejército realista, en la batalla de Barquisimeto, hoy llamada de Tierritas Blancas.
El día 14 de noviembre es el día de la Virgen de las Angustias, patrona de la Piedad, una de las poblaciones más importantes del municipio Palavecino y que tuvo las más espectaculares fiestas patronales que se hayan hecho en nuestro territorio y que fueron presididas, entre otros, por Simón Valera, ya desaparecido y Ali Sandoval, quien añora la alegría de aquellos tiempos.
El 19 de noviembre de 1.956 nació Alexi Pastor Vargas, músico, compositor y pilar fundamental en la creación de la Parroquia Agua Viva. Trabajó muchos años aunando esfuerzos con los aguaviveños y lograr la elevación a parroquia de su pueblo querido. También en noviembre, pero un día 8 de 2.011, falleció, dejando un vacio, que aún no llenan los mejores sueños de esa tierra.
El 26 de noviembre de 1.850 se creó la parroquia “Monagas”, luego “Convención”, luego “Los Rastrojos” y en 1.950, en su centenario se le denominó con el nombre de Parroquia “José Gregorio Bastidas”.
Como se observa hay razones de sobra para denominar a noviembre como el mes del municipio Palavecino.
Los gobiernos municipales, grupos culturales y organizaciones sociales, deberían pensar en enlazar esas fechas y agrupar varias actividades que se realizan en al año y que bien podrían ser, pilar fundamental de ese mes. Entre otras: “La siembra del golpe” que organiza la Unión de Golperos y Tamunangueros de Palavecino. El encuentro de tambores, que no tiene fecha fija aún. El Encuentro Folklórico de Agua Viva, que está por reorganizarse. “Cantos donde el dividivi”. Proyecto sin ejecutar, que preparaba con mi amigo Rafael Rodríguez Parra. Los desfiles que se realizaban el 09 y 10 de noviembre, en Los Rastrojos y Cabudare, respectivamente, a propósito del paso de Bolívar por nuestra geografía. El encuentro de corales, que se realizó dos veces y dejó un gusto por más. El encuentro musical “Juan Ramón Barrios” que se realizó hace varios años en noviembre, en la Casa de la Cultura. El Salón de Arte “Héctor Rojas Meza”, que se realiza los noviembres en el Ateneo de Cabudare.
Todos estos eventos sin contar los actos protocolares, litúrgicos, recreativas y más que harían de noviembre el mes de la cultura en Cabudare.
Esperemos que la sensibilidad de los gobiernos municipales, empresas, organizaciones sociales, artistas, cultores populares y particulares, se sumen a esta idea, que convertiría al municipio Palavecino en espacio de visita obligada todos los noviembres.

Por todo ello, oro a las almas de Pio Rodríguez, Alexi Vargas, Simón Valera, el “morocho” Rafael Rodríguez Parra, Teodoro Vásquez, Pedro Escalona, Antonio Olivera, Eurípides Ponte, “Coché” Rojas, J de D. Melean y otros que quisieron ver brillar siempre a su pueblo. 



Alexi Pastor Vargas "el último de los axaguas".
 Músico, compositor, promotor social y cultural,
excelente persona y propulsor de la creación
de la parroquia Agua Viva


Iglesia de La Sagrada Familia de Los Rastrojos. Muy cerca de allí,
de donde se tomó la foto, están los restos del dividivi
donde acampó Bolívar y el ejército Libertador
 el 09 de noviembre de 1813..


La histórica ceiba (jabillo) de Cabudare donde Bolívar y el ejército prepararon la subida a la meseta de Barquisimeto, la mañana del 13 de noviembre de 1.813. En la foto de mediados del siglo XX se aprecia, además del puente San Nicolás, una pequeña casa al lado del árbol. Igualmente la avenida Libertador con el clásico "lomo e` perro". Al fondo las viejas casas ya desaparecidas.

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