jueves, 10 de diciembre de 2020

DE ESPANTOS Y APARECIDOS

 

CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES

 

De espantos y aparecidos

 

Américo Cortez

Cronista de Cabudare

 

Dedico a los Guardianes del mamón macho (desaparecido por obra y gracia del gobierno municipal)

 

Todos los pueblos tienen sus leyendas, sus misterios. Cabudare no es la excepción. Tiempos pasados en que algunos, más vivos que muertos, usaban el ardid de decir que en tal parte salía un espanto, muchas veces para “limpiar la zona” y así poder tener sus encuentros amorosos, al amparo de la oscuridad. Según los parroquianos aparecía la llorona, el carro del espanto, la sayona, el hachador y muchos otros. Las oscuras calles con mechurrios u opacas luces y el sonido de las campanas que marcaba la hora de dormir, creaban un tétrico escenario para imaginarse o ver cualquier cosa.

Los muchachos de Pueblo Arriba iban en la noche al cine “Sucre” de Cabudare, lo que los obligaba a regresar cruzando los puentes “San Nicolás” o el “Rojas Paúl”. Se decía, que en el “San Nicolás”, pasada la media noche se escuchaban ruidos de sables y caballos, muy cerca de la histórica ceiba, donde estuvo Bolívar y el ejército. Verdad o no, sucedió que cuando mi familia vivía en la "Casa de Alto", frente a Enrique Perláez, a finales de los 60´s, mi hermana que estudiaba en Valencia, esperaba afuera, como a las 3 de la mañana, una cola que le llevaría a la ciudad del Cabriales. Ella y mi tía Emma, oyeron y vieron los referidos caballos y el bullicio de un gentío, a escasos 60 metros, en el puente San Nicolás. Del susto se metieron a la casa y nunca más se atrevieron a asomarse a esas horas.

En el puente “Rojas Paúl” cuenta mi amigo Abundio, que al cruzar el puente se corría el riesgo de ser secuestrados por “los encamisonaos”, especies de duendes que se llevaban a los niños. Hasta de día, se tomaban precauciones para pasar por allí. Muchas veces resultó que era el viejo Amalio, sobador, que vivía casi lado del puente, quien salía de madrugada con una sábana, a orinar fuera del rancho, haciéndolo ver como una aparición.

De Los Rastrojos, muchos muchachos corrían a toda velocidad, para pasar el puentecito, que está llegando a la entrada de Cabudare y que era donde salía “la puerca y los puerquitos”, aparición de una marrana, muy grande, con siete animalitos, que al mirarla se convertía en una horripilante y fantasmagórica figura que privaba a quienes la veían.  Después de la redoma de Agua Viva, donde hoy queda el Club de la Ucla, existe un viejo jabillo que al pasar debajo de él, en horas de la noche, se escuchaba de entre las frondosas ramas, una voz de ultratumba que decía “caigo o no caigo”, lo que le paraba los pelos al más pintao.

Contaban los vecinos del viejo cementerio de Cabudare, que el primer lunes de cada mes, a la media noche, podían oírse las ánimas pasar, subiendo desde la iglesia San Juan Bautista hasta el campo santo. Nadie se asomaba a las ventanas, pues corría el riesgo de ser privado por las animas en pena y quedar medio loco de por vida.

“Coché” Rojas recopiló en su Anecdotario y Humorismo cabudareño, una escena llamada “el muerto era Jesucristo”. Jesús Delgado, quien tenía las facciones muy similares al de Nazareth, inventó la historia de que por donde él iba de noche a su casa salía un horroroso espanto. Leonardo Ponte, sospechando algo raro les anunció a todos en la plaza que no tenía miedo y que esa noche se iría por esa calle. En efecto, al pasar Leonardo por allí salió el espanto, con la sorpresa para el descarnado que este traía una guaratara, que le asestó a pocos metros de distancia quedando el espanto inconsciente. Al levantar la sábana era Jesús Delgado. A partir de ese día se corrió la voz “el muerto era Jesucristo”, quien no aguantó la mamadera de gallo y se fue del pueblo por un tiempo.

Estos son apenas algunos casos. De espantos y aparecidos está lleno Cabudare, algunos falsos y otros ciertos. Son parte de la vida pueblerina que se fue y la cual añoran los más viejos, guapos y asustaos. En fin, le daba sabor a mi pueblo, al cual “el desarrollo y el progreso” le sepultaron lo más auténtico que tenía. Sus tradiciones, sus costumbres y su humanidad.

 @proyectosarao



Lo que queda del puentecito, donde salía la puerca



Puente “Rojas Paúl” lugar de aparición de “los encamisonaos”



El último vestigio de los mechurrios en Cabudare



El Cementerio viejo, donde llegan las ánimas



Puente “San Nicolás” y sus apariciones



Lo nuevo se traga lo viejo




En el Cabudare actual los espantos no se atreven


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DE CARORA A CABUDARE

 

CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES

DE CARORA A CABUDARE (DE LOS GENES A LA CARICATURA)

 

Américo Cortez

Cronista de Cabudare

 

Dedico a la familia Lozada Martínez que asumieron a Cabudare en su corazón

 

La caricatura y el dibujo son elementos artísticos de expresión, usados para presentar  situaciones, personajes, gestos, etc. La prensa venezolana desde el siglo XIX, ha usado estos elementos para convertirlos en opinión, reflexión y hasta petición ante gobiernos. Son pocos los casos de familias que lleguen hasta una quinta generación y más, dibujando y caricaturando rostros y acciones.

La familia Lozada Torrealba, Lozada Riera, Lozada Martínez, Graterol Lozada y Barradas Lozada, son un ejemplo sobre ello. Cinco generaciones llevando en los genes el arte caricaturesco y el dibujo.

Eladio Lozada Torrealba, del Tocuyo y criado en Carora. En el siglo XX comenzó de forma autodidacta a realizar caricaturas en diferentes órganos divulgativos de Carora con el título de “Las Travesuras del lápiz de Eladio”. De trazo sencillo y fresco, no pretendió traspasar su arte, más allá de su pueblo, cosa que en los genes de su hijo, se trasladó a Barquisimeto y luego a Cabudare. Murió en 1.943.

Guillermo Segundo Lozada Riera, su hijo, nació en Carora el 08 de marzo de 1.920, siguió sus pasos en el “El Heraldo de Carora”, primo hermano de Rodrigo Riera. Allí con “Las Travesuras del Lápiz de Guillermo”, continua la saga de su padre. Muere en Barquisimeto, el 14 de enero de 1.974. Además fue músico, sastre, compositor y cantante. Compartió con lo mejor de la serenata barquisimetana: Juan Ramón Barrios, Tino Carrasco, Juancho Vargas y otros. Su hijo primogénito fue Guillermo Rodríguez, de la tercera generación quien marcó época en El Impulso con “El Lápiz de Guillermo”, también  caricaturizó en “El Kikiriñau”. Sus caricaturas fueron recopiladas en un libro, que recoge la contemporaneidad barquisimetana.

Ariel Lozada, nacido en el barrio “San Juan”, el 1º. de mayo de 1.958, hermano de Guillermo Rodríguez, por parte del papá, también de la tercera generación. De forma autodidacta, delineó sus intereses en la vida, aprendiendo a dibujar y caricaturizar de forma espontanea, haciendo de su arte, la forma de hacer amigos, todos sometidos a la agudeza de sus caricaturas. Vive en Cabudare desde hace más de treinta años y tiene nexos familiares con el Cabudare de ayer que tanto recordamos. De fácil trazo y mejor trato, viene regando de amistad su vida. Hizo caricaturas para el Diario Vea, el Semanario “Informe 7”, entre otros. Hoy trabaja en Lácteos Los Andes, dibujando, muraleando y enseñando a quien pueda y quiera. Son sus hijos: Sandra Milena, María Elena y Ariel Jesús. Este último no solo lleva su nombre, sino, la esencia del arte, que desde su abuelo Eladio Lozada Torrealba, continúa haciéndose presente.

Ariel Jesús Lozada Martínez, Nacido en Cabudare (12-04-1.996), de la 4ta. Generación. Sus padres, Ariel Lozada y Angélica Martínez, que le contemplan y aúpan en su arte, apoyándole en sus intereses como joven. Estudió primaria en la Escuela Artesanal “Valmore Rodríguez”. Secundaria en el Liceo “Omaira Sequera Salas” y en la Escuela de Artes Plásticas “Martín Tovar y Tovar”, graduándose de Técnico Medio en Arte. Hoy estudia Sicología en la UCLA y Derecho en la Universidad “Yacambú”. Aún tiene tiempo para ser bajista, arreglista y compositor en el grupo de Rock alternativo “Scandiacus” y seguir dibujando. Realizó para el Sesquicentenario de Ezequiel Bujanda el retrato que se entregó el pasado 25 de julio al Ateneo de Cabudare y tiene listo el que se entregará a la familia Bujanda.  

En la 4ta. Generación viene Juan Ernesto Graterol Lozada, licenciado en Artes Plásticas, gran muralista, diseñador gráfico y caricaturista.

Despunta en la 5ta. Generación, Damián Barradas Lozada, hoy con 13 años, según Ariel Lozada, superará a sus antecesores, por su talento, aún en ciernes.

La genética es ciencia, pero el arte es alma y corazón. Esta dinastía de caricaturistas y dibujantes, marcan el siglo XX y el XXI con trazos de calidad, humor y amistad.

 @proyectosarao



Retrato de Amelia Torrealba  realizado por su hijo 

 Eladio Lozada Torrealba



Guillermo Segundo Lozada Riera 

Caricaturista de El Heraldo de Carora




Guillermo Rodríguez - El del "Lápiz de Guillermo" 

Primogénito de Guillermo Lozada Riera 



Ariel Lozada padre - Caricaturista y dibujante



Cecilio Zubillaga Riera. 

Caricaturizado por Guillermo Lozada Riera para El Heraldo 




Ariel Jesús Lozada hijo,

en la Escuela de artes "Martin Tovar y Tovar"


Adelis Colombo 

 plasmado por Ariel Lozada padre 



Andrea Vargas 

Retrato realizado por Ariel Jesús Lozada Martínez




Nicolás Díaz. Mesonero del antiguo Bar “ La Morenita”. 
Caricatura de Ariel Lozada  


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CUIDAR LA SEMANA SANTA

 

CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES

 

Cuidar la Semana Santa

  

Américo Cortez

Cronista de Cabudare

 

Las tradiciones sobrevivirán si sus pueblos así lo quieren. Esta afirmación la he pensado siempre. No bastan los esfuerzos de gobiernos e instituciones, si las comunidades donde existen las tradiciones no las aman o quieren. Por supuesto hay tantas cosas que atentan permanentemente contra ellas y la acelerada vida que llevamos, no nos deja reflexionar y repensar nuestras tradiciones, al punto que organizar planes desde la comunidad para mantenerlas en vigencia es harto difícil.

Esta semana santa que terminó ayer domingo es otra demostración de lo que escribo. Sin menospreciar los esfuerzos de la parroquia de Cabudare, que se dedican fundamentalmente a las actividades litúrgicas, no podemos negar, que incluso las tradiciones religiosas que les corresponden a ellas también están en riesgo.

Se logró recuperar con la creación de la Cofradía del Nazareno, la tradición de cargar en hombros al Nazareno de Cabudare. Por otro lado ya no sonaron las matracas, que el jueves y viernes santo suplantaban a las campanas.

La música, en ausencia del sempiterno Mauro Bravo, quien se retiró luego de 60 años de marchar en las procesiones estuvo a cargo de Daniel Alvarez, Dagny León, Laudir de la costa Cortez y quien escribe. Creo que con todos los defectos la música sonó bastante bien.

El domingo y el lunes hubo ausencia total de los vendedores tradicionales y recordé a mi madre quien dice “procesión sin cotufas no es procesión”. Luego los herederos de León Onofre Barragán aparecieron y salvaron el resto de la semana la tradición del raspao, la cotufa y el algodón de azúcar. Ya los niños no venden chicles y a cambio se venden desde donas y otros dulces que desplazan a los tradicionales.

Se deben complementar los oficios litúrgicos con otras actividades culturales, incluso preparar un plan de turismo religioso. Cabudare ofrece la virtud de tener los santos para cada día: Jesús en el huerto, Cristo en la columna, la Humildad y Paciencia, el Nazareno, la Santísima cruz y el Santo Sepulcro que salen cada día hasta el viernes santo acompañados por la Virgen La Dolorosa y Juan el Evangelista.

Se podría hacer concursos de dulces tradicionales de la semana mayor, como los buñuelos, el dulce de batata, majarete, arroz con leche y coco, cabello de ángel, lechosa con piña, la sabrosa bebida “resbaladera”. Igualmente exposiciones fotográficas, conciertos sacros y demás, que potenciarían nuestra semana santa y sus tradiciones. Traer delegaciones religiosas que tomen espacios alternos a la iglesia San Juan Bautista y desarrollen actividades recreativas, sobre todo con los niños y jóvenes.

Aún en la ruta de las procesiones contamos con la solidaridad de familias que aún ofrecen velas y estampitas y se colean algunos buñuelos revolcaos en papelón o con miel, como los de la familia Bernal, que espero con ansiedad cada miércoles santo.

Espero que la parroquia San Juan Bautista de Cabudare y la municipalidad realicen una evaluación al respecto, ya que el año próximo se conmemora el Bicentenario de la Parroquia Cabudare y debe crearse la Comisión al respecto y preparar el plan de acción para darle la lucidez que se merece tan importante fecha.

Vi muchos huecos en las calles de la ruta de las procesiones y además penumbra total en el puente San Nicolás y la ceiba histórica e incluso varios días falló el alumbrado en la Plaza Bolívar de Cabudare. Todo lo expuesto debe servirnos para empezar a resolver lo que corresponda y trabajar en equipo para preservar las tradiciones de semana santa y además un motivo para impulsar el turismo religioso y el apoyo a los emprendedores de restaurantes, posadas, dulceras y otros que seguramente apoyarán estas iniciativas.

Por ahora espero que el milagroso Nazareno de Cabudare obre en los corazones de quienes tenemos responsabilidad y deberes que cumplir en el mantenimiento de nuestras tradiciones, que más que religiosas, son parte de la vida de mi pueblo.

@proyectosarao


En Semana Santa, es obligada la parada del Nazareno en su capilla. Luego de realizar la ruta y volviendo a la iglesia se le rinden honores en su original casa



El Nazareno en casa de los Pérez Escalona, donde estuvo por más de 10 años, cuando la tortuosa "restauración" del templo matriz.



Capilla del Nazareno reconstruida a principios del siglo XX y recuperada varias veces. La original (del siglo XIX) era de tamo con paredes de adobes. Esta capilla queda en los terrenos que fueron de José Francisco Méndez. quien trajo la imagen a Cabudare. Por disputas familiares la imagen del Nazareno pasó a la iglesia San Juan Bautista a la capilla que se le construyó en el ala norte de la iglesia.



!Milagroso Nazareno hazme instrumento de tu luz!

 

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viernes, 4 de diciembre de 2020

CARTA AL NIÑO JESÚS

 

CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES

 

Carta al Niño Jesús

 

 

Américo Cortez

Cronista de Cabudare

 

Cuando éramos niños, la mayor nota explicativa posible era la carta al niño Jesús. En ella iban nuestros anhelos, deseos y demás, solo que la mayoría de las veces iba condicionada por “el asesoramiento” de nuestros padres, quienes orientaban las peticiones.

 Hoy quiero escribir la carta al niño Jesús, ubicado en el pasado, el presente y el futuro, manteniendo algunas cosas que siempre pedía. La dedico a mis contemporáneos y a los que siempre quieren lo mejor para Cabudare.

 “Querido Niño Jesús. Te pido la bendición y te participo que antes que decidas traerme algún regalo, sepas que me he portado bien y hago mucho caso a mi mamá y a los mayores.

Te pido por la paz del mundo, quiero un mundo sin guerras, donde todos los niños puedan ser felices y aunque sé que eso no es suficiente, podría ser el comienzo de un mundo mejor. Que todos tengan un hogar, salud, unos padres que los quieran y una familia unida. Quiero que todos cuidemos la naturaleza, que no maltratemos los ríos, los árboles y los animales. Que entendamos que todos somos seres de Dios y la forma de convivir con todo lo hermoso del planeta es protegiéndolo.

En lo que respecta a mi país, quiero la unidad de todos, la convivencia, la solidaridad, la concordia, el respeto y la alegría que merecemos. De esta manera podremos unir las fuerzas para hacer de nuestra patria, la más hermosa del mundo. Que desde otras partes del mundo permitan y entiendan que nuestro país puede resolver problermas en dialogo y franco compromiso.

Para mi Estado Lara, quiero que nuestras tradiciones que son el fundamento de nuestra identidad, las protejamos y no se trata de hacer eventos. Son las escuelas y sus maestros y maestras, los centros culturales y las instituciones los primeros en entenderlo.

Para mi querido Cabudare y todo el municipio, quiero un gran acuerdo entre los que gobiernan y los que no, solo así podremos tener una hermosa ciudad. Vigilar que las viejas casas y espacios que son nuestro patrimonio, sean protegidas. Debemos todos vigilar que se cumplan las leyes y que los vecinos y vecinas practiquen la convivencia ciudadana. El problema del agua, del aseo, de la energía, de la contaminación, del Parque Terepaima, del Valle del Turbio y otros no se resolverán sin ese gran acuerdo entre los que vivimos y trabajamos en Palavecino.

Ahora, luego de estas peticiones, si quiero pedir otras cosas. Las que viven en mi corazón. Quisiera probar de nuevo, las más variadas experiencias que me ofrecían los parroquianos cabudareños: Los suspiros de la niña Riquilda, las alfajoras y biscochos cabudareños de Juan Tista Alvarado, la avena de Simón Valera, el dulce de mamey, la chicha de Emilio Rodríguez, la resbaladera de los Pérez Escalona y las hallacas de mi mamá.

Sé que es difícil o imposible, pero quisiera ver un templete animado por Teodoro Vásquez o Freddy Meléndez, una Noche Criolla con el Conjunto del Liceo “Jacinto Lara”, las misas de aguinaldo con el Padre Lettini, los chicharrones de “Coco ´e mono”, los mondongos del Restaurant Lisboa del barrio Turén, un pesebre de Pedro Escalona, los carnavales en la Avenida Libertador, la vieja radio Terepaima, jugar béisbol con el Juáres, futbol con el Poder Negro, volibol con el Parque INAN, baloncesto con Sacrafogos e ir a las fiestas a “arrocear” con Lázaro, Enrique, César y Pepe, las fiestas patronales de San Juan y San Rafael, lo demás sería un lujo. Es una tarea difícil para ti, por eso tráeme lo que puedas, porque sé que estás ayudando a tanta gente en el mundo y no debo ser egoísta. Me conformo con la salud, la esperanza y la eterna alegría de mi familia. Bendíceme y no te olvides de mí, que todos los años te espero en Diciembre, por los regalos, aunque vives en mi corazón.”

 

proyectoculturalsarao.blogspot.com



 La familia, la armonía de la navidad




Carlos Guédez y Julio Alvarez, unas cuantas navidades




El viejo Cabudare de mi niñez




El actual Cabudare, rapido y fugaz





El niño Jesús en brazos de La Candelaria


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EL CANTÓN CABUDARE

 

Cabudare, Bucos y Mameyes

 

EL CANTÓN CABUDARE

 

Américo Cortez

Cronista de Cabudare

 

Dedico al décimo concejal de Palavecino… El pueblo, quien debe velar por el correcto funcionamiento de las instituciones.

 

Tras la larga lucha por el reconocimiento como pueblo de los habitantes de Cabudare, le tocó sortear gran cantidad de obstáculos. Primero, el reconocimiento como pueblo que se dio el 1º. de Abril de 1.818 con la creación de la Parroquia Eclesiástica.

Luego como Parroquia Civil en 1.921, al lograrse la emancipación después de la Batalla de Carabobo, cuando viene a Cabudare el Coronel Antonio Rangel (el 15 de Julio de 1.821) a hacer bueno el Decreto de Bolívar del 10 de Noviembre de 1.813 (según cuenta Eliseo Soteldo en sus crónicas).

Fue el 13 de Marzo de 1.844 cuando se emite el Decreto de la creación del Cantón Cabudare, separándolo del de Barquisimeto. Este Decreto se hizo efectivo el 1º. de Mayo del mismo año, designándose el primer Concejo Municipal, compuesto por cinco Concejales, un Síndico Procurador y un Aferidor o Supervisor de los instrumentos de pesos y medidas.

Hasta septiembre de 1.936 se le denominó Distrito Cabudare y de allí en adelante la Asamblea Legislativa le asignó el nombre de Distrito Palavicini, en homenaje al héroe epónimo que se incorporó a la gesta independentista con la llegada de Bolívar y el ejército libertador a los Rastrojos y Cabudare, el 09 y 10 de Noviembre de 1.813.

Con la Ley Orgánica de Régimen Municipal de 1.989 se convierte en Municipio Autónomo Palavecino, naciendo la figura de Alcalde o Alcaldesa como la máxima autoridad ejecutiva, siendo elegido como primer Alcalde en Diciembre de ese año el señor Carlos Segura. A partir de esa fecha le toca al Concejo Municipal legislar y el control y seguimiento de las políticas públicas. Desde 1.989 se eligen nueve concejales.

Este pasado 1º. de Mayo se cumplieron 171 años del Cantón Cabudare. A continuación el Decreto donde se erige como Cantón a nuestro pueblo.

 

DECRETO DEL 13 DE MARZO DE 1.844

ERIGIENDO EL CANTON CABUDARE EN LA

PROVINCIA DE BARQUISIMETO

 

E1 Senado y Ca. de R. de la Ra. de Venezuela reunidos en Congreso, Decretan:

 

      Art. 1. El cantón capital de la provincia de Barquisimeto se dividirá en dos, los cuales se denominarán uno de Barquisimeto y el otro de Cabudare: aquel se compondrá de las parroquias de Barquisimeto, Santa Rosa, Duaca y Bobare, y la cabecera será la primera de ellas; y el segundo se compondrá de las parroquias de Cabudare, Sarare, El Altar y Buría, y las cabecera de él será Cabudare.

      Art. 2. Esta separación tendrá lugar de una manera absoluta el día 1º de Mayo del corriente afín, a cuyo efecto el gobernador de la provincia nombrará el jefe político entre tanto la diputación provincial forma la terna correspondiente.

      Art. 3. E1 mismo gobernador convocará extraordinariamente la asamblea municipal de Barquisimeto, para que esta nombre para solo este año, cuatro concejales y un procurador municipal de que debe componerse el nuevo concejo, hasta que la diputación provincial en su próxima reunión designe el número correspondiente conforme a la Ley.

          Art. 4. El sorteo prevenido por el párrafo único del artículo 69 de la Ley Orgánica de Provincias, tendrá lugar en diciembre del año de 1.845, cuyo resultado se comunicará a la asamblea municipal en la reunión ordinaria del mismo año.

      Art. 5. El gobernador de la Provincia en vista de la población de las parroquias ya referidas, designará el número de electores provinciales y municipales que corresponda a cada cantón, con el objeto de que en las respectivas asambleas parroquiales se lleve el registro correspondiente con la debida separación.

      Dado en Caracas a  8 de Marzo de 1844, 15º y 34º.- El P. del S.- Mariano Uzcátegui.- El P. de la Ca de R. Jacinto Gutiérrez.- El sº del S. José Angel Freitez.- El sº de la C. de R. Juan Antonio Pérez.

      Caracas 13 de Marzo de 1844, 15º y 34º. Ejecútese.- Carlos Soublete.- Por S.E.

El Sº de Eº en los DD. de 1o I. y Ja Juan Manuel Manrique.

 

(Tomado del Cuerpo de Leyes de Venezuela, Edición Oficial de 1.851, Página 576)

 

@proyectosarao




IGLESIA SAN JUAN BAUTISTA DE CABUDARE





LA CASA DE ALTO EN RUINAS




CASA DE LOS SOSA EN ZANJÓN COLORAO





COMPETENCIA INJUSTA 4 CONTRA 1





FRANCISCO SANTELIZ - COCHÉ ROJAS Y ERASMO GRATEROL





GENERAL AQUILINO JUÁRES





HACIENDA SANTA RITA





JOSÉ OVIEDO  "EL OVEJO"




MERCADO MUNICIPAL INAUGURADO EL 1o. de MAYO DE 1944





ROMÁN SANTELIZ   "EL JINETE ROJO"




VIEJA CASA DE LA PIEDAD
























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martes, 1 de diciembre de 2020

CAMINANDO POR MI CABUDARE

 

CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES

Caminado por mi Cabudare

 

Américo Cortez

Cronista de Cabudare

 

Siempre que camino por mi viejo Cabudare, no puedo dejar de pensar en la grandeza de tantos hombres y mujeres de nuestro pueblo, de sus hazañas, propias de gente comprometida con la tierra. Pienso en la valentía de Cristóbal Palavecino, José Gregorio Bastidas y Nicolás Patiño. En la justeza como hombre público de Aquilino Juáres. En la generosidad y entrega de Juan de Ponte, en la eterna condición de educador de Juan de Dios Meleán, en las habilidades innatas de hombre público de Vicente Amengual, en el recto proceder de Omaira Sequera Salas, en la profundidad del conocimiento de Héctor Rojas Meza, solo por nombrar algunos.

Igualmente pienso en la desdicha de muchos de ellos, por ver truncados sus sueños de ver grande a Cabudare. En muchos de los casos no pudieron vivir su vida adulta y vejez en el suelo que los vio nacer.

Cabudare no ofrecía centros de enseñanza y posibilidades para aquellos preclaros hombres y mujeres. Con excepciones, se vieron obligados a salir del terruño para avanzar en sus vidas, y no era condición indispensable para salir adelante, sino que el afán de superación de algunos pasó por esa decisión.

De igual manera pienso en el riesgo permanente al que está sometido el patrimonio edificado de Cabudare, producto de tanto abandono de propietarios, autoridades y comunidades que no entendiendo su importancia, dejan al olvido y suerte la preservación de casas y  monumentos.

Al hablar del patrimonio inmaterial, aquel que desde su latente presencia ilumina la identidad de los pueblos, aún el riesgo es más grande, ya que al no estar permanentemente a la vista o expuesta a los sentidos, va diluyéndose, hasta llegar al completo olvido y aunque es responsabilidad de todos mantenerlo vigente, pareciera que es menos doloroso, ver por ejemplo, el olvido a la poesía, las canciones y otras expresiones del pensamiento sucumbir a la “vida moderna”, que nos arrastra a no sentir lo nuestro.

Es una tarea titánica lograr que sobrevivan las imágenes de nuestros próceres, de nuestros artistas y de nuestro patrimonio edificado. Sin embargo, teniendo en mente la frase llena de esperanza y fe en la humanidad de Martin Luther King, que reza “si supiera que mañana se acaba el planeta, hoy plantaría un árbol”, debemos seguir dando nuestros mejores esfuerzos abonando la posibilidad de mantener y preservar el patrimonio de Cabudare.

Sensibilizar y hacer reflexionar a la población al respecto, hacer que las ordenanzas sean más eficientes y que los controles por parte de las autoridades hagan posible aumentar el respeto por el patrimonio, sea del tipo que sea, es deber que constantemente desde nuestra oficina de cronista hacemos. A veces con respuestas oportunas, otras no tanto, pero como Luther King no pierdo la fe ni la esperanza en alcanzar mejores estados de conciencia y respeto, por aquello que produce identidad y orgullo.

La presión permanente a la que viven sometidos inmuebles con valor patrimonial y las escasas posibilidades que tienen muchas familias de mantenerlos en buen estado, siempre coloca en las mentes de sus propietarios y habitantes, la posibilidad de venderlos y casi siempre los compradores (árabes, chinos, etc.) no están pensando en mantenerlos como fueron construidos, sino, convertirlos en centros comerciales, galpones y negocios. Total, para ellos no significan nada, ni en lo patrimonial, ni en lo espiritual. Algunos al comprarlos utilizan el viejo truco de dejar que se caiga o “ayudarlo” a ello, pues saben las restricciones que existen con estas edificaciones y prefieren pagar las risibles multas de la Ley de Patrimonio y luego hacer lo que se les antoje allí. Ha pasado mucho y me imagino que hasta un librito, escrito por algún inescrupuloso gestor está a la mano, para violentar las leyes y ordenanzas de resguardo y protección del patrimonio.

Caminando y pensando, reflexionando y accionando. Hablando y buscando aliados, sensibilizando y apostando al cambio de conductas. Como un Quijote seguimos en eso.



Casa de los López Barreto, desaparecida




Don Julio Alvarez Casamayor, valladar de nuestra historia




Los panes de Juan Tista, desaparecidos




"Mi Cabudare viejo", como decía Pedro Escalona





Parroquianos, !cuanta historia al olvido!



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