miércoles, 27 de abril de 2016

DOS ANÉCDOTAS DE COCHÉ ROJAS


CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES


Dos anécdotas de Coché Rojas

Américo Cortez
Cronista de Cabudare

 Francisco “Coché” Rojas Rodríguez, recordado cabudareño, recopiló tres folletos titulados “Anécdotario y Humorismo Cabudareño”. Me tocó en suerte publicar los dos primeros cuando estuve en la Coordinación de Cultura de Palavecino. Aún tengo la deuda de publicar el tercero, que Coché me entregó meses antes de morir. Esto es un adelanto de ese folleto. Espero sirva para avivar la llama de la cabudareñidad, tan echada a menos en los últimos años. A continuación dos de esas anécdotas recopiladas por  “Coché”. Disfruten, además de los dibujos de Justo Armando Pino Valero, realizados para el anecdotario.

DOS SANTOS EN LA PELOTA

La afición por el béisbol en Venezuela es extraordinaria en todo el país. Eurípides Ponte Hernández, no escapó a esta sana costumbre y desde hace muchos años era partidario del Magallanes, desde cuando vivió en Caracas; como buen larense, al nacer el equipo profesional de este Estado, El Cardenales, comparte su afición entre el tradicional Magallanes y el recién nacido Pájaros Rojos. Cuando estos dos equipos se enfrentan, él era neutral. Era muy frecuente verlo en los juegos que se realizaban en Barquisimeto. En un juego entre el Magallanes y Cardenales, una señora asistente que estaba muy cerca de él tenía a todo el mundo atormentado con una cantaleta que a viva voz repetía fastidiosamente: “Divina Pastora, que gane el Cardenales, que gane, que gane”. Aquella petición, mil veces repetida, sacaba de sitio a cualquiera. A Eurípides se le ocurrió gritar otra petición: “Arriba José Gregorio, tu que eres magallanero que tu equipo gane, vamos José Gregorio que gane tu equipo, que gane, que gane”. De pronto, sin que Eurípides lo sospechara, la señora se le acercó y le asestó tremendo golpe con un paraguas, diciéndole,  “Aquí tenéis tu José Gregorio”, la señora reforzó su ataque, por lo cual Eurípides tuvo que huir, pues ante tanto público, no debía ponerse a pelear con una dama. La Divina Pastora y José Gregorio, oyeron las peticiones de los dos, pues el juego quedó empatado: 3 a 3 carreras por lado, ya que fue suspendido por lluvia.

HICÍERON PRESO AL OBISPO


La gente que venía del cerro Terepaima comentaba que estaban muy contentos, porque en aquellos caseríos, se encontraba el Obispo y el Monseñor; los cuales celebraban misas, bautizos, confirmaciones, confesiones y hasta matrimonios. Diariamente aumentaban los comentarios sobre las intensas actividades de estas destacadas personalidades religiosas. El Cura Párroco de Cabudare, se preocupó por los comentarios sobre esta visita pastoral que todas las autoridades ignoraban. Habló con el Jefe Civil y después de analizar la situación y consultar a muchas personas de la población resolvieron mandar una comisión; al frente de la cual iría un hombre serio, muy responsable, como lo era Don Pedro Valles. Llevaba precisas instrucciones de proceder sin miramientos, en caso de que consiguiera alguna anormalidad y de la lógica prudencia, en caso contrario. Por supuesto, en el pueblo todos vieron partir la Comisión. Había una inmensa expectativa. Estaban pendientes de lo que pudiera informar don Pedro Valles. Al segundo día, como a las dos de la tarde, se oye por los lados de La Mata en gran bullicio; gritos y silbidos. La turba venía tras la Comisión especial, la cual traía a dos personas amarradas, muy conocidas en Cabudare: el más pequeño con una especie de bata dorada, el otro, alto y delgado, con una bata negra y una banda morada sobre la cintura. Eran Ventura Torres y Benjamín Romero, el primero disfrazado de Obispo y el segundo de Monseñor. Días después fueron visitados en la cárcel por la gente que los conocían. Ellos comentaban que habían pasado veinte días increíbles: comiendo bien y no les faltaba nada. Recibían regalos, gallinas, pollos, frutas y dinero del bueno, aprovechándose de la fe y la inocencia de la gente. Además de la tremenda critica popular, el Jefe Civil les impuso tres meses de arresto y el Cura Párroco los excomulgó por dos años.



La vieja casa donde nació Coché, acechada por la modernidad. Al lado izquierdo existió la Casa de Gobierno de Cabudare, donde en 1.881 se decretó el Estado Lara. Por eso, aunque mis hermanos barquisimetanos se molesten, el Estado Lara nació en Cabudare.


Francisco Santeliz, Francisco "Coché"Rojas y Erasmo Graterol. El primero, arquitecto, Erasmo, policia de punto y Coché educador y político. Llegó Coché a ocupar la Presidencia de la Asamblea Legislativa del Estado Lara, en tiempos del Gobernador Miguel Romero Antoni. En la foto tomada en la Plaza Bolívar de Cabudare, en franca tertulia a finales de los años 90´s.

La caricatura realizada por Justo Pino, corresponde al cuento "Dos santos en la pelota". Justo siempre dispuesto a colaborar con las nobles causas, realizó todas las caricaturas de los tres anecdotarios de Coché. A él le agradecemos eternamente ese gesto de solidaridad, propio de los cabudareños. 

En esta caricatura "Hicieron preso al Obispo", nos hace pensar en los mamadores de gallo y vivianes del viejo Cabudare. De ellos, Benjamin Romero se ganó la vida de muchas maneras, entre otras: pintor, albañil, maromero de circo, peón de hacienda y otras, con las cuales vivió por mucho tiempo.


El recordado Francisco José Rojas, "Coché". Una tarde en la Plaza Bolívar de Cabudare, llegó una hermosa muchacha, que buscaba información sobre Cabudare. Hablé un rato con ella y decidí presentarle a "Los Guardianes del Libertador", como se hacían llamar los que se sentaban todas las tardes en la plaza. Al estrechar la mano de la muchacha, Coché le dijo: "Usted está mejor que el corazón de una madre", lo que la señorita aceptó como un cumplido y nosotros los presentes con risas celebramos.


Bautizo del 2do. "Anecdotario y Humorismo cabudareño", en la Plaza "Aquilino Juáres", conocida como Plaza "La Cruz", el 27 de enero del año 2.000. Aparecen: el Doctor Ruiz y su esposa, la hija de Coché, quien escribe, con carne salá y todo, Yamerica (mi sobrina) y Coché. Esa noche fue inolvidable, con retreta de la orquesta Mavare

Coché, dirigiéndose a su pueblo, que colmó la Plaza y la calle. Sentado a la izquierda Don Julio Alvarez Casamayor.

Otra gráfica de esa noche. Coché fue radio aficionado y le encantaba contarnos la gran cantidad de amistades de otros países que hizo, practicando, lo que llaman el diexismo.

Coché y detrás la orquesta Mavare. !Que noche!


Cabudareñidad pura: Coché Rojas, Abundio Escalona, Eurípides Ponte y Julio Alvarez Casamayor


Que más puedo decir de la cabudareñidad de Coché, si nació en esta casa, al lado de la desaparecida casa de gobierno de Cabudare y frente a la plaza Bolívar.

lunes, 18 de abril de 2016

SOBRE TARABANA Y SU DISTRIBUIDOR

CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES

Sobre Tarabana y su Distribuidor

Américo Cortez
Cronista de Cabudare

En lo que hoy llamamos Palavecino, existe Tarabana. Uno de los topónimos más antiguos de nuestro municipio. No solo expuesto en los escritos de Nicolás de Federman, Damián del Barrio, el Obispo Martí, Juan de Dios Melean, el Hermano Nectario María, Silva Uzcátegui, Ambrosio Perera, Taylor Rodríguez, Julio Álvarez Casamayor, por nombrar algunos, quienes han coincidido en todas las posibilidades: el antiguo sitio, el espacio geográfico, el topónimo, el caserío y los estudios históricos; en donde la importancia que siempre tuvo lo que llamamos Tarabana, se pone de manifiesto. No es solamente el sitio donde se construye el elevado, sino, la llamada desde tiempos remotos, Sabana de Tarabana. Para darnos una idea del asunto, la sabana de Tarabana ocupaba lo que hoy denominamos Cabudare (desde la plaza Bolívar con la avenida Libertador hacia el oeste) con las siguientes comunidades: Pueblo Arriba, Pueblo Nuevo, parte de Las Acacias, la Fortunato Orellana, La Terepaima, las tres etapas de la Chucho Briceño, San Genaro, Blanquita de Pérez, Mariano Navarro, Tarabana 1 (el culebrero), Tarabana 2, Tarabana 3, Santa Eduviges, El Peñusco, Santa Cecilia, Agua Viva y más. Por supuesto el viejo caserío, ubicado en donde atraviesa el camino histórico de Zamurobano, por donde pasaron: Bolívar, Ribas, Urdaneta, Zamora y otros. Aún quedan algunas casas del caserío y en él, la hacienda Santa Rita, los restos de la Hacienda Tarabana con la capilla de Las Mercedes.
Tarabana como caserío existía antes que Cabudare. Juan de Dios Melean, en su ensayo sobre Cabudare, da cuenta de la gran cantidad de cultivos que se desarrollaban allí y Yépez Azpárren (en su libro Tarabana) cuenta como las haciendas del cañamelar conquistaron la mayor cantidad de superficie sembrada en el valle. Esto explica, porque este espacio llamado Tarabana fue sede de dos de los asientos de lo que hoy llamamos Barquisimeto, antes de irse a la actual ubicación. E          xistió en el propio caserío el “Central Tarabana”, el procesador de caña más importante en el Valle del Turbio, hasta la aparición del Central Río Turbio en 1.955.
Allí, en Tarabana estuvo uno de los primeros cines de Palavecino que llevaba Enrique Perláez y que funcionaba los fines de semana en la Posada “El Sol” de Ramón Bravo, para los trabajadores del Central Tarabana, Santa Rita y los vecinos del lugar y del Peñuzco. Igualmente se realizaba la fiesta en honor a la virgen de las Mercedes (24 de septiembre) y a Santa Rita (22 de mayo). De allí se podía ir a El Carabalí, Agua Viva, Barquisimeto y Cabudare, un viejo distribuidor.
Cuando nos enteramos de la intención de la Gobernación de colocar al Distribuidor “Tarabana”, el nombre de Distribuidor “Bellas Artes”, no pudimos más que sorprendernos, ya que al comenzar las obras de la Avenida Hermano Nectario (la Ribereña) en acto en el sitio donde hoy se construye el elevado, el 10 de octubre de 1.991, el gobernador Mariano Navarro  declaró: “Aquí, desde lo que en un futuro cercano será el Distribuidor Tarabana…”. Igualmente aparece esa denominación de Distribuidor Tarabana en el Plan Rector de Vialidad de Palavecino, así como lo dice la actual la valla colocada en el lugar. Además la Ley de Régimen Municipal establece la competencia que tienen las municipalidades a la hora de denominar, previo estudio, los espacios, siempre con el interés de salvaguardar los topónimos y las denominaciones de larga data. Así se evitan los problemas y mal entendidos  que siempre suceden cuando no se consulta.

Nos preguntamos, ¿Se consultó a la municipalidad?, ¿a los cronistas de Palavecino?. En reunión de la Comisión de Cultura del Concejo Municipal se acordó Solicitar al Gobernador de Lara que manteniendo el nombre de Distribuidor “Tarabana” se le llame al Paseo “Bellas Artes”. De esta manera mantenemos uno de los topónimos más antiguos de Palavecino. Ojalá la sensatez se imponga y reivindiquemos a nuestros ancestros, en una obra tan importante como el Distribuidor “Tarabana” y su paseo “Bellas Artes”.



Como lo dice la valla colocada en el lugar de la construcción "Distribuidor Tarabana"




Este podría llamarse el antiguo distribuidor Tarabana, ubicado en el caserío. A la derecha se va hasta El Carabali y Yaritagua, pasando por la embotelladora Pepsi. A la izquierda va hacia El Peñuzco y Agua Viva, Siguiendo hacia adelante se llegaba a Barquismeto y regresando (desde donde se tomó la foto) hacia Cabudare. Este es el camino histórico que recorrió El Libertador en 1.813 y 1.821. También pasaron por aquí José Felix Ribas, Rafael Urdaneta, Ezequiel Zamora y otros. Por ello solicité se hiciera el Paseo Libertador o Bicentenario, recorriendo desde aquí, pasando por la Avenida Libertador de Cabudare y la Avenida Bolivar de Los Rastrojos hasta Zanjón Colorao. Sería un hermoso paseo, con todos los sitios históricos que se encuentran en la ruta.


El Distribuidor Tarabana de este a oeste.



El Distribuidor Tarabana de norte a sur.



Las ruinas del Central "Tarabana", a doscientos metros del distribuidor. Fue la procesadora de caña de azúcar más importante del valle del Turbio, hasta 1.955, cuando nació el Central "Río Turbio". Hoy este espacio es administrado por la Universidad Campesina "Argimiro Gabaldón", quienes aspiran rescatarla, para intereses culturales e históricos.


La capilla "Las Mercedes". Al lado izquierdo la hacienda y el trapiche, al lado derecho el camino histórico de Zamurobano

Vista aérea del Distribuidor "Tarabana". A la derecha hacia Barquisimeto, a la izquierda hacia Agua Viva y desde el elevado hacía Valle Hondo y Cabudare. Al fondo las tierras del Peñuzco

Una de las pocas casas que quedan en el caserío Tarabana. Podríamos decir "de lo viejo a lo nuevo". Observese en el techo la antena de Direct Tv

Las ruinas de la Hacienda Tarabana vista desde
 la Avenida Ribereña

Vista trasera de la capilla "Las Mercedes"


"La Posada del Sol" en la casa de Ramón Bravo. Allí pernoctaban trabajadores de los centrales azucareros, viajeros y algunos que querían echar una canita al aire. Dicen voces que la usaban algunos empleados y peones, "pa´ aliviase", ya que eran oriundos de Curarigua y El Tocuyo y no podían ir los fines de semana a sus hogares. Los fines de semana se pasaban películas con un equipo que llevaba Enrique Perlaez. A la izquierda, el camino que pasando por El Peñuzco iba hacía Agua Viva.


























miércoles, 13 de abril de 2016

DESACIERTOS Y DESAFUEROS EN CABUDARE


CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES

Desaciertos y desafueros en Cabudare

Américo Cortez
Cronista de Cabudare

La historia de Cabudare está llena de acontecimientos, de decisiones, que al tiempo, cuando ya no es posible remediarlos, se les reflexiona para seguir tropezando con la misma piedra. Lo que expongo a continuación son algunas decisiones que con el tiempo causaron problemas en el desarrollo y en la vida del pueblo de Cabudare.

1º. El viejo cementerio de Cabudare. Fue construido a mediados del siglo XIX, y que aún tenía capacidad, para llegar al siglo veintiuno con espacio para recibir a los del sueño eterno. Por una decisión de la municipalidad, a principios de los 70´s, se permitieron las construcciones a su alrededor, en terrenos reservados para su crecimiento, en lo que hoy es parte de la comunidad de Las Acacias. Esto hizo que el campo santo colapsara y a finales del milenio tener que buscar otro terreno que se ubicó cercano al Fuerte Terepaima (las Cojobas) para el nuevo cementerio. Como me dijo un cabudareño “ya los cabudareños no se entierran en Cabudare”.

2º. La iglesia San Juan Bautista de Cabudare. Inaugurada formalmente en 1.835, empezó a mediados del siglo XX a tener problemas de estructura, pero no fue sino hasta finales de los setentas, cuando una decisión de la municipalidad la puso en riesgo. Existía en la calle Domingo Méndez, a doscientos metros del cementerio, un puentecito, al cual acompañaba un viejo cují. Debajo del mismo corrían las aguas de las lluvias que iban a parar a la quebrada Tabure, lo que evitaba que todo ese torrente llegara hasta la iglesia. Con el echado del asfalto, se tapó esa quebradilla y el rio de agua fue minando las bases y el suelo de la iglesia, ya que no se hicieron drenajes, poniendo en peligro esta estructura, patrimonio histórico y arquitectónico de Cabudare, hasta que debió hacerse un profundo trabajo que duró más de 10 años, dejando a la feligresía sin templo por ese periodo.

3º. Avenida “Pbro. Daniel Vizcaya” conocida como La Mata. Cuando a principios de los 60´s se construyó se tenían destinados seis canales. Sin embargo se construyeron cuatro y se dejó una especie de vía de servicio al costado. La municipalidad, a principios de los 80´s, permitió se tomara parte de “la vía de servicio” para la construcción del estacionamiento del Centro Comercial Terepaima 1 y de Enelbar. Al realizar la ampliación de la avenida, quedó el embudo al llegar a la entrada de Cabudare. Nadie pensó que Cabudare se convertiría en la ciudad de hoy.

4º. Urbanización Los Pinos. Construida a finales de los 60´s. Tenía un terreno, de más de una hectárea, destinado para la construcción de escuela, casa comunal, parque infantil  y demás. Inexplicablemente, el terreno se vendió a un privado y un buen día se empezaron a construir casas de platabanda, cercenando el derecho de los vecinos a ese espacio. Ahora, todos los niños deben pasar la avenida La Mata, para ir a la escuela más cercana, con los riesgos que esto encierra.

5º. Plaza La Ceiba de Los Pinos. Quien ve la hermosa ceiba de Los Pinos, sabe que fue correcta la decisión de hacer la plaza allí, pero debió dejarse suficiente espacio para proteger al árbol y evitarle problemas a los vecinos. Se construyeron casas tan cerca, que en algún momento habrá que decidir entre las casas o el árbol.
Podría seguir hasta el infinito y algún momento lo haré, porque han sido desafueros y decisiones desacertadas tomadas, debo pensar, algunas sin mala intención, otras quizás, por intereses particulares, pero todas sin la debida planificación. Con el tiempo afectaron la vida de nuestras comunidades. Para la reflexión nos queda la posibilidad de vernos reflejados en ellas y buscar no sigan sucediendo. Igual ha pasado con la denominación de algunas infraestructuras, pero ese es otro cuento, que pronto colocaré en estas líneas, para la consideración de todos.


Si una cosa aspiran en este siglo XXI las comunidades y ciudadanos de Cabudare es que se les consulte, en las decisiones, que siempre afectan su vida presente y futura.


Pronto llegará el momento, la ceiba o las casas. La triste decisión. Algunos han intentado envenenar a esta hermosa ceiba, echándole aceite quemao. ¿quiénes pueden ser?, seguramente a quienes les molesta la majestad de la naturaleza.



El cementerio de Cabudare, lleno antes de tiempo. No se pensó jamás que los terrenos alrededor del campo santo eran necesarios para su crecimiento natural. Primero se permitió que se invadieran y luego se hicieron las casas, acabando con la posibilidad de tener en el siglo XXI cementerio en Cabudare.



El embudo de la Avenida "Presbítero Daniel Vizcaya" o La Mata. Una prueba más del poco sentido de futuro de nuestros gobernantes. Se debió dejar el espacio para la prolongación de los canales de circulación, pero con aquella manía del progreso por encima de todo, se permitió que el edificio de ENELBAR y del Centro Comercial Terepaima I hicieran sus estacionamientos, del lado de la avenida, ocupando más terreno del debido y así se castró la posibilidad de tener una avenida para estos tiempos.

El terreno que debió ser para la escuela de Los Pinos. En esta manzana se aspiraba construir, no solo la escuela, sino, el parque infantil, la casa comunal y terminó convirtiéndose en casas. 



En esta esquina estaba el puentecito. Se contaban leyendas del viejo puentecito, donde se sentaban en las tardes los parroquianos a conversar. Pasaban allí algunas veces los borrachitos la noche, o mejor dicho la pea y algunos presenciaron el paso de las ánimas hacía el cementerio viejo de Cabudare. Al cerrarlo las aguas de las lluvias pasan hacía la iglesia de Cabudare.


Por la calle Domingo Méndez bajaba el agua que casi 
acaba con la iglesia. 


martes, 5 de abril de 2016

LAS PROCESIONES DE CABUDARE SIN MAURO BRAVO


CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES

Las procesiones de Cabudare sin Mauro Bravo

Américo Cortez
Cronista de Cabudare

Como todos los años desde hace sesenta años el pueblo de Cabudare esperaba que apareciera, como siempre con su saxo tenor, cargando a cuestas sus años, sus historias, sus anécdotas, su vida misma, que le ha dado tantas satisfacciones a él, su familia y sobre todo a Cabudare. El músico que más ha construido historias musicales sobre nuestro pueblo, el que más ha derramado sentimientos en sus composiciones por este espacio de Dios que se negó a morir, varias veces. Unas por los azares de las guerras, otras por las epidemias y podríamos decir que otras por gobernantes irresponsables, no comprometidos con la tierra de Juáres, Palavecino y Bastidas.
Siempre ha sido su reclamo ¿Por qué Cabudare no merece se le cuide y se le dignifique? ¿Por qué los cabudareños no luchan por su pueblo?. Acaso es cierta aquella supuesta maldición de la que habla Julio Álvarez Casamayor que aconteció hace muchos años, tantos que ya nadie recuerda, cuando un cura que fue maltratado en Cabudare maldijo para siempre esta tierra.
Siempre he pensado que no existe tan maldición, lo que si existe es el poderoso influjo que siempre Barquisimeto tuvo sobre Cabudare, casi siempre abusando de sus valles y su gente. De algunos gobernantes irresponsables y de gente que no retribuye a nuestro pueblo, el cariño que le ofrece a propios y extraños que deciden vivir aquí.
Mauro, venía amenazando con su retiro, ya que no es fácil tocar en las procesiones, caminando y tocando. El cuerpo de nuestro querido gladiador está mermado por la edad y el trajín de tantos años tocando. Algunos como yo, no nos resignamos a la idea. Mauro es parte del paisaje de la semana santa en Cabudare, tanto como la iglesia y el glorioso Nazareno, al cual su madre Toribia le prometió que su hijo, que estudiaba música tocaría para su gloria. Compromiso al cual Mauro no faltó en 60 años. Por eso al encontrarme allí frente al portón central de la iglesia San Juan Bautista de Cabudare y no tener a un costado a Mauro Bravo, fue una sensación extraña. No escucharlo marcar el comienzo de su marcha “Al Nazareno”, con la cual siempre arrancamos, no verle seguir con sus ojos la imagen alejándose de nosotros, no sentir rondando, el alma de su madre, bendiciéndole, fue momento combinado de nostalgia, tristeza, melancolía y también alegría, de saber que Mauro cumplió la promesa por 60 años por su madre y su pueblo.
Sin embargo, Mauro siempre tiene una carta guardada. Sorpresa, Mauro se apareció el miércoles santo, el día del glorioso Nazareno, el día de la promesa de su madre, el día en que los cabudareños se reencuentran y vuelven a florecer las anécdotas de los pícaros y jocosos parroquianos.
“La promesa sigue”, dijo y nos dimos el gusto de tocar “Al Nazareno” a la salida del santo, luego “A un amigo” en el Centro de Especialidades y “Al Chispa” en la esquina de la familia Bernal. De allí, sabiendo el largo trayecto que faltaba le sugerimos que nos esperara en la Plaza Bolívar para tocar la entrada o llegada del Nazareno, y con el dolor de su alma aceptó. Hicimos el recorrido por la calle Juan de Dios Ponte, pensándolo, hasta la esquina de “La Rosa del Viento” y volvimos por la Avenida Libertador. Al llegar a la iglesia, allí estaba, ansioso, para recibir al santo de sus amores y los quereres de su madre. Una vez más Mauro cumplió. Tocamos dos marchas más y concluimos.
Al terminar, la despedida. Esta vez llena de encontradas emociones. Ya sabíamos que el regalo que Mauro le dio ese día a Cabudare, no se repetiría en lo que quedaba de semana santa. Al llegar a mi casa, me quedé largo rato pensándolo y deseándole larga vida.
Aspiro, que el Nazareno de Cabudare le proteja y pueda regalarnos el próximo miércoles santo, otra procesión con él y su saxo. Verle elevando su mirada al Nazareno y desde el cielo, su madre, con su infinito amor le siga bendiciendo.

Que Dios te acompañe maestro, que la infinita misericordia te cubra y sigas queriendo a Cabudare, como siempre.


Laudir de la costa Cortez, con el tambor, quien cumple la responsabilidad del siempre recordado Roseliano Camero, desde hace dos años y Mauro Bravo. La foto se tomó en la entrada de la Escuela de Especialidades "Luisa Cáceres de Arismendi". 2.016


El Nazareno en procesión. Como siempre el pueblo de Cabudare se desborda el miércoles santo. La foto fue tomada exactamente en la calle Juan de Dios Ponte, pasando el santo por casa de Negda Alvarez. 2.016


Nos dijo Mauro Bravo cuando apareció con Luis Rodríguez a tocar el miércoles santo "la promesa sigue" y estoy seguro que así será mientras Mauro tenga salud para acompañarnos. 2.016 


Mauro Bravo, Luis Rodríguez, Américo Cortez y Johnny García, tocando la marcha " A un amigo". La mayoría del repertorio que se toca en las procesiones de Cabudare ha sido compuesto por Mauro Bravo. 


Sale El Nazareno y siempre estará el alma de su madre Toribia.


Feligresía, fe y música de Mauro Bravo. Esta foto de este año 2.016 fue tomada mientras rondaba la procesión la Plaza Bolívar, específicamente en la calle Santa Bárbara, llegando al cruce con la calle Juan de Dios Melean.

viernes, 1 de abril de 2016

IVAN GONZÁLEZ. ENTRE LA GAITA Y LA PARROQUIA

CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES

Iván González. Entre la gaita y la Parroquia

Américo Cortez
Cronista de Cabudare

Desde muy pequeño se dedicó a participar en la iglesia San Juan Bautista y a tocar gaitas en las temporadas decembrinas. Siempre ha sido la conexión con su pueblo y con su vena artística. Nos referimos a Félix Iván González Paradas, quien nació en Cabudare el 17 de Marzo de 1.950. Su padre Félix Vicente González Fernández, jubilado de Malariología, de Valencia y su madre Pastora Ramona Paradas de González, cabudareña, quien inició a Iván en la querencia por la parroquia y la iglesia. Después de nacido, vivió en varias partes de Barquisimeto, hasta que se instalan en la vieja casa de su abuela Rosa de Lima, en la avenida Libertador de Cabudare, al lado del monumento al General Aquilino Juáres, donde existió la casa de nacimiento del gran cabudareño, a escasos 30 metros de la entrada del pueblo. Allí y al lado, en la casa rural que le hicieron a su padre, nacieron él y todos sus hermanos: Luis Alexis, Nidia de las Rosas, Freddy Pastor, Fanny, Douglas y Edgar.
Estudió en la Escuela “Costa Rica” (1º., 2do. Y 3er. grado). A partir del 4to. grado en la Escuela Artesanal Cabudare, hoy “Valmore Rodríguez”.
Asiste a la Escuela Técnica Industrial de Barquisimeto, donde se gradúa de Perito Electricista en 1.971. Continúa en la U.C.O.L.A en Ingeniería Informática y por problemas de salud no puede continuar. Intentó estudiar en la PTJ, a la final no le gustó.
Trabajó con su hermano Freddy vendiendo productos de belleza y también en la embotelladora Terepaima (1.986) donde fue incapacitado por problemas en la columna vertebral.
Desde 1.966 empieza a participar en la iglesia San Juan Bautista con el Padre Lettini, al fallecer este, continua con el Padre Laconca. Ya en esos momentos ayudaba a la Niña Socorro Meza arreglando los santos y con los catecismos. Hizo cursos en el Seminario de preparación para convertirse en Ministro de la Eucaristía. En los 70´s, en Semana Santa, Pedro Escalona el encargado de preparar el Santo Sepulcro le dijo “Iván, mañana que quedas descansando que yo arreglo el sepulcro, y te vienes a la iglesia en la tarde”, resultó que al día siguiente en la mañana lo fueron a buscar de emergencia, porque Pedro se había ido para la playa, dejándole a partir de ahí, el compromiso del Sepulcro, todos los años, hasta la fecha.
Su otra pasión, la gaita, la practica desde 1.964, desde los 14 años, cuando formó parte del grupo Los Picapiedras, con quienes estuvo 5 años. Pasó al Conjunto “Juventud”, por cuatro años y luego a “La Grey Zuliana”. Después con “La Dimensión Gaitera”, “Venezuela en Gaitas” y desde hace 10 años con “Que Molleja ´e gaitas”. Grabó 7 discos con “la Grey Zuliana”, varios con “Venezuela en Gaitas” y también con “Que Molleja” y tuvo el honor de grabar 4 de los 6 temas históricos del Conjunto “Juventud”, el primer grupo de gaitas de Cabudare que grabó. Toda su vida tocando el furruco.
Ha sido Presidente de los Comités de Semana Santa en Cabudare, pertenece a la Fundación Cultural “Los Pastoreños” y desde más de 40 años, pieza fundamental en la organización de la Parroquia San Juan Bautista de Cabudare, donde día a día hace su mejor esfuerzo para atender cualquier asunto.
Hace tiempo, un Jueves Santo, había estado todo el día haciendo los arreglos de la iglesia con Pedro Escalona. Al terminar se echaron unos palitos. A Iván le tocaba esa tarde hacer de Jesúcristo en la pasión y lo subieron al altar (crucificado a 5 metros de altura). El Padre LaConca le colocó dos receptores debajo, por si acaso. Dijo el Padre “ustedes dos, colóquense debajo, porque Iván anda prendío”. No pasó nada “gracias a Dios”.

Para Iván la gaita y la parroquia han sido su vida y se ha dedicado a esas tareas con pasión y amor. Sin duda ya Iván es parte de la historia de la gaita larense y del paisaje de la iglesia, de sus actos y compromisos. Cada vez que vemos al Santo Sepulcro, seguro sentiremos que las oraciones del venerado están en el alma y el sentimiento de este gran cabudareño, Iván González. Larga vida para ti, parroquiano. 

Nota: 
Quiero ofrecer disculpas al pueblo de Palavecino y a los hijos de Iván González, pues no coloque sus nombres en el artículo. Sin embargo en este blog, hago la aclaratoria. No tuve ninguna intención especial obviando, lo que seguramente es tan importante en la vida de Iván como la parroquia y la gaita, sus hijos. De su matrimonio con Vilma Torrealba nacieron sus tesoros: Samuel David, quien es también músico, dedicado a la batería y que ofrenda su talento en la parroquia, con los grupos musicales que participan en las liturgias. Samuel David se casó con María José Lameda y le han dado a Iván quizás la alegría más enorme que se pueda conseguir; un nieto, el cual es desvelo para el orgullosso abuelo. Por otra parte, muy cercana a los intereses familiares está su hija Daniela Vanesa, quien estudia, entendiendo que la mayor felicidad para su padre es verla realizada en la vida.
En la medida que recopile más fotografías de Iván González, de sus pasiones y su familia, las iremos colocando en este blog. Saludos y de nuevo disculpas.



Iván González en la salida del Nazareno de Cabudare, el miércoles santo. Siempre cuidando los detalles de la ruta de los santos de las procesiones de Semana Santa.


El Santo Sepulcro. Motivo de su inquebrantable fe. Como escribimos, fue por Pedro Escalona que Iván quedó encargado de por vida de esta imagen. De alguna manera Pedro vió en Iván (y no se equivocó) a quien cuidara y se encargara del cristo en el sepulcro. En la foto se aprecia a Iván adelante, detrás José Cañizales y el sepulcro cuando estaba pintado de blanco. Para mi mucho más hermoso que el color actual.


Con el Padre Juan Bautista Briceño. Siempre conversando sobre lo mejor para la parroquia. Aquí en la Avenida Libertador durante una procesión.


Según se puede apreciar es la procesión del Cristo en la Columna (Lunes Santo), como siempre le acompañan La Dolorosa y San Juan el Evangelista.


Su otra pasión, la gaita. Aquí con la Grey Zuliana. Iván es quien toca el furruco (último a la derecha). El último a la izquierda es Elias Hernández y quien canta Jaime Aguirre.

Con La Grey Zuliana. En primera fila a la izquierda Iván González. Al centro Frank Colmenárez y muerto de la risa "el coco" Gutierrez.


Iván González, Alexander Bravo (con sombrero), Jorge Loaiza y Elias Hernández, en un centro nocturno de Caracas, cuando todos estaban en la Grey Zuliana