jueves, 10 de diciembre de 2020

DELICIAS DE MAYO

 CABUDARE, BUCOS Y MAMEYES

 

Delicias de Mayo

 

Américo Cortez

            Cronista de Cabudare

Al llegar mayo, en Cabudare se experimentaban cambios en la naturaleza propia de los pueblos agrícolas. Se podía sentir la suave brisa que anunciaba los inviernos. El rumor del agua de los bucos y quebradas era música que acompañaba sonrisas de quien se sentía agradecido por la llegada de tiempos mejores. Los trabajadores de las siembras que circundaban al viejo Cabudare sabían de antemano que mayo sería un mes de alegría y por muchas razones: El día del trabajador, con sus promesas y obligaciones, la veneración a la bendita cruz de mayo, el florear de los árboles, las cosechas de algunas frutas como el mango, el jobo, el mamón, el mamey, el tamarindo, los caimitos y otras delicias que se convertían en botín de quienes nos arriesgábamos a brincar las cercas de alambre de púas para acceder a la miel de las mismas.

En torno a la iglesia comenzaba el mes de las Hijas de María, de las flores y se realizaban como me cuenta don Julio Álvarez Casamayor “una procesión cada día”. Al arrancar en mayo las lluvias, traían el compromiso de prepararse para cosechas prontas. Los parroquianos lucían en la Plaza Bolívar sus mejores galas. Muchos dueños de haciendas afloraban sus bondades ante el culto católico y prodigaban elementos necesarios para el lucimiento de los oficios religiosos y las peñas culturales, que en casa de cualquier distinguido vecino se realizaban, con la participación de los niños y niñas de las escuelas, preparados por esos maestros entrañables y cercanos a la vida del pueblo, que ocupaban tiempo fuera de la escuela para hacerlo, demostrando una mística y querencia por Cabudare, hoy caduca. En esas veladas culturales se recitaba, se cantaba y se bailaba. Niños y niñas parcos y discretos exhibían el compromiso de su escuela y eran premiados con lo más sublime posible; el aplauso y felicitación de los asistentes. 

El gobierno municipal de esos tiempos se esforzaba por mantener los espacios públicos, como la Plaza Bolívar en el mejor estado posible. Se revisaban las luminarias de las calles y se realizaban bautizos y confirmaciones con asistencia de altos prelados de aquella humilde iglesia católica, más cerca de la gente.

Los paseos a los pozos de Tabure, al dique de la quebrada La Mata (antigua quebrada Cabudare) eran estratégicos para aquellos, que enamorados, tenían oportunidad de hablarse y confesarse ese amor guardado. Las miradas delatantes se convertían en invitaciones al cariño y al amor.

Las fiestas de los trabajadores en las haciendas, reflejaban un estado de animosidad, cargado de alegría y humildad. Se agradecía el 1º. de Mayo con actos especiales y discursos en la Plaza Bolívar, el 3 de mayo día de la Cruz, con velorio y fiesta en dos tiempos, el primero en solemnidad ante la cruz con los cantos y rezos y luego con la celebración y comida que se ofrecía a los presentes. Regularmente en las haciendas: sancocho y algún ovejo o vaca, sacrificada para la ocasión. Al día siguiente, descanso, para que los trabajadores se recuperaran de los vapores del cocuy y la fiesta.

El coro de la iglesia debía lucirse en mayo con un repertorio especial e igualmente los músicos de la parroquia y los de las procesiones se ponían a tono con las delicias que ofrecía mayo.

Era el renacer de la fe, de la vida, en un mes que luego de la semana santa ratificaba compromisos con las tres virtudes cristianas: Fe, esperanza y caridad.

Eran tiempos en donde el gobierno municipal, la iglesia, los comerciantes, los hacendados, los trabajadores, las escuelas y los vecinos unían esfuerzos por el bien común. Todos en un mismo propósito, hacer de la vida en el pueblo espacio de encuentro, alegría y fe.

Cuando oigo de los más viejos los cuentos y anécdotas de esa época, no tan lejana, no dejo de pensar ¿en dónde quedó ese Cabudare?, ¿Quién lo oscureció?, ¿Quién logró que la humanidad de su gente se ocultara?.

Ojalá tuviera respuestas o por menos pistas certeras, para buscar en la oscuridad a ese pueblo bello, lleno de las virtudes que anhelo.

@proyectosarao


Iglesia San Juan Bautista de Cabudare



Los pozos de Tabure, toda una gloria



Don Julio Alvarez Casamayor en discurso del 1ro de mayo
en la Plaza Bolívar de Cabudare

Share:

0 Comentarios :

Publicar un comentario